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la tendencia donde los propios clientes se atienden a sí mismos en las peluquerías, algo que en Argentina y el mundo viene sumando terreno.

Si te referías a que se llegó a un 40% o 45% de autoatención (o tal vez al «40 de mayo» como forma de decir que pasó mucho tiempo), es un fenómeno interesantísimo que mezcla economía, tecnología y cambio de hábitos.

Aquí te resumo cómo se está viviendo este fenómeno de la «autoatención» en el sector de la peluquería y la estética en Argentina:

1. El auge del «Do It Yourself» (Hazlo tú mismo) por economía

Con las crisis económicas consecutivas, muchos clientes espaciaron sus visitas al salón. Esto generó que la gente aprendiera a:

  • Aplicarse la tintura en casa (comprando marcas profesionales en las distribuidoras).

  • Hacerse la nutrición, el baño de crema o el alisado exprés por su cuenta.

  • Mantener el flequillo o el rapado lateral con máquinas caseras.

2. Estaciones de «Self-Styling» en las peluquerías

Algunos salones modernos en Argentina empezaron a implementar un modelo híbrido para abaratar costos (tanto para el local como para el cliente):

  • El profesional hace lo complejo (el corte técnico, las mechas, el balayage o el reflejo).

  • La autoatención: El salón cuenta con una zona de secado y peinado libre. El cliente se lava, se aplica el producto y se seca el pelo él mismo usando las herramientas del lugar (secadores, planchitas, bucleras), pagando una tarifa mucho menor que si lo peinara un estilista.

3. Turnos y diagnóstico digital

La autoatención también llegó desde el lado de la gestión. Hoy el cliente argentino ya no llama por teléfono:

  • Reserva y cancela su turno de forma autónoma mediante apps (como TurnoApp, MIO, etc.).

  • En algunos salones avanzados, eligen su propio diseño o color a través de tablets o espejos virtuales con inteligencia artificial antes de que el peluquero toque un solo pelo.


En resumen: Ya sea por el bolsillo o por la comodidad de manejar los propios tiempos, la peluquería tradicional se está transformando en un espacio más colaborativo, donde el cliente tiene un rol muchísimo más activo que antes.