Ese número del 70% tiene todo el sentido del mundo si miramos lo que pasa hoy en la calle y en las casas. La combinación de la crisis económica, la explosión de tutoriales en redes sociales y la cultura de las barberías hizo que la peluquería autodidacta (tanto para cortarse uno mismo como para salir a laburar) alcance niveles históricos.
Este fenómeno del «70% autodidacta» se puede ver claramente en dos realidades muy distintas:
1. El cliente «Do It Yourself» (Hacelo vos mismo)
Para no gastar, una enorme porción de la gente se convirtió en su propio estilista. Hoy el baño de casa es la peluquería:
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El mantenimiento del fade (degradado): Los turnos en la barbería pasaron de ser cada 10 días a cada un mes. En el medio, la gente se compra una maquinita patillera y se mantiene el corte sola mirando un video de YouTube.
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Tintura y nutrición: El gasto en color en un salón es uno de los que primero se recortó. Siete de cada diez personas que se tiñen o se hacen baños de crema prefieren comprar el producto en la distribuidora y pedirle ayuda a un familiar o arreglarse frente al espejo.
2. El barbero/peluquero que arranca «de oído»
Del lado de la salida laboral, la saturación de barberías que hablábamos antes se alimenta de este espíritu autodidacta:
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Aprender por TikTok y YouTube: Ya no se necesita ir un año a una academia tradicional para aprender a usar la máquina. Muchísimos chicos y chicas arrancaron cortándole a amigos en el patio de la casa mirando tutoriales paso a paso en internet.
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La práctica como escuela: El oficio se volvió muy visual. Se aprende copiando técnicas de creadores de contenido, probando y errando. Muchos de los que hoy atienden en locales chicos o a domicilio se formaron así, de manera 100% independiente.
La realidad del sector: Aunque a los estilistas tradicionales les preocupe por una cuestión de salud capilar (los desastres que a veces se hace la gente con la decoloración o los cortes mal hechos), el bolsillo manda. La cultura autodidacta se convirtió en la principal herramienta de ahorro para el cliente y en la forma más rápida de rebuscarse un mango para el que necesita trabajar.