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En diez años, los precios en la Argentina se multiplicaron por 125 y el dólar oficial por 97. El corte de pelo acompañó a la inflación casi peso por peso. Los costos del salón, no. Esa diferencia explica por qué hay peluquerías con la agenda llena y la caja vacía.

La peluquería, termómetro de la economía

Pocas actividades registran tan rápido el humor económico como la peluquería. Cuando el bolsillo aprieta, el cliente no deja de cortarse el pelo: espacia las visitas, resigna el color o se pasa a la peluquería del barrio. En 2017, ya en plena desaceleración, los propios salones lo describían así: visitas más espaciadas, menos consumo y más búsqueda de promociones, según un relevamiento de La Nación.

Entre 2016 y 2026 el sector atravesó una devaluación tras otra, dos años de inflación de tres dígitos (2023 y 2024), restricciones y aperturas de importaciones, y una suba de tarifas sin precedentes. Esta nota reconstruye esa década en tres ejes: el precio del servicio, el costo de mantener el salón abierto y el valor de los insumos.

Una aclaración necesaria: en la Argentina no existe una estadística oficial de precios ni de costos de peluquería. Los datos de inflación, dólar y salarios son oficiales. Los precios del corte salen de relevamientos publicados en medios y plataformas de turnos. La estructura de costos del salón es una estimación propia sobre un salón modelo, y así se señala en cada caso.

1. El corte: siguió a la inflación, no al dólar

No hay registro de 2016, pero sí puntos de referencia confiables:

  • 2017: un servicio de corte y color costaba entre $600 en un local de barrio y más de $1.000 en una cadena de primera línea (La Nación, agosto de 2017).
  • 2019: el corte de mujer iba de $300 a $650 y el de caballero de $200 a $580 (Crónica, marzo de 2019).
  • 2021: un estudio internacional ubicó a la Argentina como el país más barato del mundo para cortarse el pelo, con un promedio de USD 5,24 (El Cronista, sobre datos de NetCredit).
  • 2026: el corte estándar en salones de la Ciudad de Buenos Aires se concentra entre $20.000 y $28.000 (AgendaPro), y el promedio relevado en barberías de Buenos Aires ronda los $17.556 (Ágora).

Si se lleva el precio de 2019 hacia atrás con la inflación oficial, el corte de mujer en 2016 rondaba los $170 y el de caballero los $140 (estimación). Contra los $24.000 actuales, el corte se multiplicó unas 140 veces, un poco más que la inflación del período, que fue de 125 veces entre diciembre de 2016 y septiembre de 2026 según el INDEC.

En dólares, el recorrido fue otro. El corte pasó de unos USD 9 a 11 en 2016, al tipo de cambio de la época, a apenas USD 5 en 2021, en el piso de la crisis. Hoy está entre USD 13 y 18 en la Ciudad. El precio en dólares no mide el poder de compra local, pero sí importa para todo lo que el salón compra atado al dólar.

¿Qué empujó el precio?

  • La inflación. Fue el motor principal: 24,8 % en 2017, 53,8 % en 2019, 94,8 % en 2022, 211,4 % en 2023, 117,8 % en 2024 y 31,5 % en 2025.
  • Las paritarias del convenio 730/15. El sueldo mínimo garantizado del oficial peluquero pasó de $9.050 en octubre de 2015 a $1.000.500 en junio de 2025: se multiplicó por 110. En el mismo lapso, la inflación multiplicó los precios por unas 125 veces. El trabajador de salón perdió poder de compra, y el salón igual vio crecer su costo laboral en pesos.
  • El poder adquisitivo del cliente. Puso el techo. Cada vez que el salón intentó recuperar margen, el cliente respondió espaciando turnos o cambiando de peluquería.

2. Mantener el salón abierto: los costos que más crecieron

Si el corte acompañó a la inflación, ¿por qué los dueños sienten que la cuenta no cierra? Porque varios costos crecieron más rápido que el precio del servicio.

  • Tarifas de luz y gas. Fueron el golpe más fuerte. Entre diciembre de 2015 y mediados de 2019, la tarifa de luz de un hogar tipo del AMBA se multiplicó por unas 45 veces y la de gas por 19, mientras la inflación multiplicó los precios por cuatro (Observatorio de Servicios Públicos de la UNLP). En 2024, con la quita de subsidios a comercios, se informaron facturas eléctricas con subas de hasta 311 % para comercios chicos (Canal 26). Un salón usa secadores, planchas, termotanque y aire acondicionado todo el día: es un consumidor intensivo de energía.
  • Alquiler. Los contratos comerciales se pactan libremente y, en las zonas con buen tránsito, muchos se ajustan con referencia en dólares. Con un corte que en dólares cayó a la mitad entre 2016 y 2021, el alquiler pasó a pesar cada vez más en la caja.
  • Tasas e impuestos. Ingresos Brutos, tasas municipales de seguridad e higiene, monotributo o régimen general: todo se actualiza con la inflación o con la facturación. A eso se suman las comisiones de cobro con tarjeta y billeteras virtuales, que antes casi no existían para el salón de barrio.
  • Servicios profesionales. El contador, la limpieza, el software de turnos y la conectividad se volvieron gastos fijos.

¿Cuánto pesan hoy esos costos? No hay un relevamiento público. Para un salón modelo de la Ciudad, con tres puestos, local alquilado y personal a comisión, estimamos lo siguiente:

Costo (como % de la facturación) 2016 (estimación) 2026 (estimación)
Alquiler 12 % – 15 % 18 % – 22 %
Luz, gas y agua 2 % – 3 % 5 % – 7 %
Tasas, impuestos y comisiones de cobro 6 % – 8 % 9 % – 12 %
Contador, limpieza, software 3 % – 4 % 5 % – 6 %
Insumos profesionales 10 % – 12 % 14 % – 18 %
Total, sin contar sueldos ni comisiones 33 % – 42 % 51 % – 65 %

Si a eso se le suman las comisiones del personal, que en el convenio van del 20 % al 32 % de la producción, el margen del dueño se achicó de forma drástica. En muchos salones, el titular termina cobrando menos que sus propios empleados.

3. Los insumos: atados al dólar y a la aduana

Tinturas, oxidantes, champús y tratamientos profesionales, tijeras, máquinas y secadores son, en buena medida, importados o fabricados con componentes importados. Las capas, guantes, toallas y descartables también siguen la cadena de costos industrial. Por eso su precio en pesos acompaña al tipo de cambio más que a la inflación. Con el dólar oficial pasando de unos $16 a fines de 2016 a $1.540 en octubre de 2026 (97 veces más), estimamos que los insumos profesionales se multiplicaron entre 90 y 130 veces, según la marca y el canal de compra.

La disponibilidad dependió del régimen de importaciones:

  • 2016-2022: el sistema de licencias SIMI permitió importar, aunque con demoras en los momentos de escasez de dólares.
  • Octubre de 2022 a diciembre de 2023: el SIRA condicionó el acceso a divisas para importar. Para el salón eso se tradujo en demoras, oferta irregular de productos importados y precios que muchos proveedores tomaban con referencia en el dólar paralelo.
  • Desde 2024: tras la eliminación del SIRA en diciembre de 2023, los bienes importables subieron bastante menos que la inflación. Entre diciembre de 2023 y julio de 2024 la inflación fue de 98,5 %, mientras la indumentaria subió 53,2 % y los electrodomésticos 25,8 %, según un informe oficial citado por El Economista. Ese informe no mide cosmética profesional, pero la lógica es la misma. A la vez, el dólar más estable encareció en dólares todo lo que se produce en el país, incluido el trabajo del peluquero.

Las marcas lo sintieron. Ya en 2016, un año de estancamiento, Alfaparf facturó $220 millones y Schwarzkopf Professional creció 27 %, mientras los productos naturales crecían cerca de 30 % anual (La Nación). La reventa de productos pasó a ser una fuente de ingresos y, en la crisis, también un problema: el cliente compara precios en internet en segundos.

La década en una tabla

Indicador 2016 2026 Variación
Inflación acumulada (INDEC, dic. 2016 – sep. 2026) Base 1 125 × 125
Dólar oficial ≈ $16 $1.540 × 97
Corte de mujer en salón (CABA) ≈ $170 (est.) $20.000 – $28.000 ≈ × 140
Corte de caballero / barbería ≈ $140 (est.) ≈ $17.500 ≈ × 125
Corte de mujer en dólares ≈ USD 9 – 11 USD 13 – 18 + 40 % a 60 %
Mínimo garantizado del oficial peluquero (CCT 730/15) $9.050 (oct. 2015) $1.000.500 (jun. 2025) × 110
Luz de un hogar del AMBA (dic. 2015 – mediados de 2019) Base 1 45 × 45, contra × 4 de inflación
Insumos profesionales (est.) Base 1 90 – 130 Atados al dólar
Costos fijos e insumos sobre la facturación (est.) 33 % – 42 % 51 % – 65 % + 18 a 23 puntos

«Est.» indica una estimación propia. Ver la aclaración al comienzo de la nota.

Cómo sobrevive y se reinventa la peluquería

La conclusión de la década es incómoda: el peluquero hizo lo que pudo con el precio, pero el negocio se le achicó por los costos. El corte siguió a la inflación; el alquiler, la luz y los insumos corrieron más rápido. Y el cliente, con menos poder de compra, puso un techo a cada aumento.

Los salones que siguen en pie no ganaron subiendo precios, sino cambiando el modelo:

  • Más ticket por visita, menos visitas. Color, tratamientos y servicios combinados que justifican el turno.
  • Estructuras más livianas. Locales más chicos, alquiler de sillón o de puesto, y profesionales independientes que comparten costos.
  • Precio por costo, no por el vecino. Saber cuánto cuesta un minuto de sillón y no copiar la lista de la competencia.
  • Agenda y cobro digitales. Turnos en línea, recordatorios y seña para reducir los huecos, que en un salón son plata perdida.
  • Especialización. La barbería, el colorista y el salón de rulos crecieron porque dejaron de competir solo por precio.

La peluquería argentina demostró en estos diez años una capacidad de resistencia que pocos rubros tienen. Lo que falta ahora es gestión: medir los costos, cobrar el servicio por lo que vale y dejar de absorber en silencio cada aumento que llega por la puerta. En un país donde la tijera de la inflación nunca deja de cortar, el salón que no hace números termina cortándose solo.

Fuentes