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La historia de Rubén Orlando es una de las crónicas más fascinantes del espectáculo y el emprendimiento en Argentina. Es el relato clásico del ascenso meteórico, la caída estrepitosa y una reinvención con mucha dignidad.

Aquí te detallo los hitos que marcaron su vida:


1. El Ascenso: «El Peluquero de las Estrellas»

En las décadas de los 80 y 90, Rubén Orlando no era solo un estilista; era una marca de lujo. Se convirtió en el referente absoluto del estilismo en Buenos Aires, peinando a las figuras más importantes de la televisión y el modelaje.

  • Imperio empresarial: Llegó a tener más de 30 salones de belleza y una escuela de peluquería masiva.

  • Clientela VIP: Por sus manos pasaron figuras como Graciela Alfano, Moria Casán y gran parte de la farándula de la «época dorada» de la TV argentina.

  • Estilo de vida: Viajes por el mundo, autos de lujo y una presencia constante en las revistas del corazón.

2. La Caída: Crisis y Exilio

El éxito se desmoronó a finales de los 90. Una combinación de malas administraciones, deudas impositivas y la crisis económica que empezaba a gestarse en Argentina lo llevaron a la quiebra total.

  • Pérdida de todo: De la noche a la mañana, pasó de tener un imperio a quedarse sin locales y con una deuda millonaria.

  • Rumbo a Brasil: En un intento de escapar de la depresión y buscar un nuevo comienzo, se fue a Brasil. Allí vivió una realidad totalmente opuesta a la anterior: trabajó como vendedor ambulante de manzanas acarameladas en las playas de Búzios para subsistir.

3. El Regreso: La Villa 31 y la Reinventarse

Años después, Rubén regresó a Argentina con el perfil bajo pero la voluntad intacta. Su «segundo tiempo» comenzó en un lugar inesperado para un ex-estilista de la alta sociedad: la Villa 31 de Retiro.

  • Impacto Social: Abrió una peluquería dentro del barrio popular, donde no solo cortaba el cabello, sino que fundó una escuela de capacitación para que los jóvenes del barrio tuvieran una salida laboral.

  • Humildad y Resiliencia: Este gesto le devolvió el respeto del público y de sus colegas. Demostró que su talento seguía intacto, independientemente del código postal donde estuviera su salón.

4. Legado Actual

Hoy en día, Rubén Orlando es visto como un símbolo de resiliencia. Logró reconstruir su marca a una escala más humana y manejable.

«Yo no volví para ser millonario de nuevo, volví para ser feliz haciendo lo que sé hacer.» — Es una de las premisas que suele repetir en entrevistas.

Actualmente, continúa trabajando en sus salones, participa en eventos de moda y sigue siendo una figura respetada por su capacidad de haber «tocado el cielo», haber caminado por el barro y haberse levantado con la frente en alto.