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Ladrones del tiempo

Juan es un peluquero que asistió a un seminario de actualización en corte y se decepciono, dice que perdió lo más valioso que él tiene que es el “tiempo” al encontrar que no logro las expectativas que tenía al respecto.

No siempre caminan por la oscuridad, ni entran por la ventana de manera sorpresiva, los verdaderos “ladrones del tiempo” son silenciosos: la distracción constante en un reel de 60 segundos, la urgencia sin importancia, los compromisos que no elegimos en asistir al lanzamiento de un producto mágico, los mensajes de los grupos de WhatsApp que no aportan, los cursos que no son tan nuevos, los todólogos oportunistas o las promesas de diplomas garantizando un título, es un cumulo de tiempo perdido en la mayoría de las veces irrecuperable en dinero.

Roban minutos, horas, a veces días enteros y en algunos casos supera los años, cuando nos damos cuenta, se fue la jornada sin haber hecho lo que realmente importaba: crear, aprender, disfrutar, conectar, inspirarse, proyectar, educar y llevar a la concreción el objetivo prometido en mi negocio.

En el oficio de la peluquería el tiempo es el recurso más valioso según los expertos de la industria peluqueril la evaluación en tiempo de la atención y el servicio que compro cada cliente es fundamental para el negocio, el tiempo no regresa por este motivo debemos defenderlo con firmeza, decir no, poner límites, elegir con conciencia en qué y con quién lo invertimos en la formación, en el negocio y en los clientes mismos que se convierten en la mayoría de las veces los grandes Ladrones del tiempo.

No comprar todo lo que nos venden, la duda es el elemento que nos protege ante información que no es precisa o ambigua, cada vez que priorizamos lo urgente sobre lo importante les estamos abriendo la puerta a quienes nos roban el tiempo.

Calificar el tiempo de nuestro trabajo y proyecto personal es cuidarnos, cuando dejamos de regalar tiempo, empezamos a vivirlo y producirlo de manera más asertiva en cada uno de nuestros proyectos.
Rodolfo Urrea