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Tijeras en pausa: la crisis que cierra peluquerías en Argentina

· @ALBERTO

Nadie cuenta cuántas peluquerías bajan la persiana en Argentina. Ese silencio estadístico ya es un dato: un oficio presente en cada barrio se apaga sin que nadie lo registre. Lo que sí se puede medir es la tormenta que lo rodea: consumo en baja, empresas que cierran, clientes que espacian turnos y un sector cosmético que se achica.

¿Cuántas cerraron?

No existe una cifra oficial ni gremial publicada de peluquerías, barberías o estéticas cerradas en 2025–2026. Ninguna cámara, sindicato ni organismo la difunde por rubro. Lo que hay son datos del contexto que permiten dimensionar el golpe:

Indicador Dato Período Fuente
Empresas empleadoras que cerraron (todos los rubros) 8.734 Ene–jun 2026 SRT, vía DataDiario
Empresas cerradas acumuladas 31.342 Dic 2023–jun 2026 SRT, vía DataDiario
Empleos registrados perdidos 434.126 Nov 2023–jun 2026 SRT, vía DataDiario
Procedimientos Preventivos de Crisis abiertos 163 (vs. 164 en todo 2025) Ene–jul 2026 Min. Capital Humano, vía Perfil
Perfumerías cerradas 700 (de 4.500 a 3.800 locales) Últimos 2 años, a feb 2026 CAME, vía Ciudadano News

La SRT solo cuenta empresas con empleados registrados. La mayoría de las peluquerías son monotributistas o salones con personal informal, así que sus cierres probablemente ni siquiera aparecen en esas estadísticas.

¿Por qué cierran?

La peluquería es un gasto postergable, y en una economía que crece sin que crezca el consumo eso la deja expuesta. Las causas que se pueden documentar son cuatro:

  1. Consumo que no repunta. El consumo de los hogares cayó 1,1% interanual en agosto de 2026 y sigue 2,1% por debajo del pico de comienzos de 2025, según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios. Mientras tanto, la actividad general creció 2,7% en junio (El Esquiu). La macro mejora, pero el bolsillo no.
  2. Clientes que espacian las visitas. Según observación del sector, el turno pasó de cada 3–4 semanas a cada 6–8 semanas, y crecen la coloración casera y los estudios privados con precios 20–30% más bajos (rodolfourrea.com). Menos visitas con el mismo local es menos facturación con los mismos costos fijos.
  3. Costos fijos en dólares o atados a la inflación. Los alquileres comerciales, la luz y el agua, y los productos importados que siguen el tipo de cambio empujaron a remarcar todos los meses. El corte de hombre pasó de $800–1.500 en 2022 a $15.000–28.000 en 2026 (misma fuente).
  4. Mercado polarizado. Sobreviven la peluquería barata de barrio y el salón “experiencia” premium. El que más sufre es el salón de rango medio, con empleados en relación de dependencia y alquiler a la calle.

A esto se suma la venta informal de cosméticos, que también golpeó a las perfumerías: la CAME la señala como causa del cierre de 700 locales.

La pinza salarial

En septiembre de 2026 el sueldo mínimo garantizado de un oficial peluquero es de $1.626.843, más $50.000 no remunerativos: $1.676.843 en total (escala FeNTPEA). Entre junio y septiembre subió alrededor de 8,3%.

Para el trabajador, ese aumento trimestral le ganó por poco a una inflación mensual de entre 1,7% y 2,1%. Para el dueño de un salón con turnos más espaciados, es un costo fijo que crece más rápido que la agenda. Esa tensión empuja a la informalidad, al alquiler de sillón o directamente al cierre.

Opinión: el oficio necesita que lo cuenten

El primer problema es que nadie mide. Sin un registro por rubro, la crisis de la peluquería queda reducida a anécdotas y no entra en ninguna mesa de política pública. Los sindicatos y las cámaras del sector deberían publicar altas y bajas de salones, como ya hace la CAME con las perfumerías.

El segundo es un modelo de negocio que se volvió frágil. Un salón de rango medio, con alquiler a la calle y personal registrado, compite contra estudios privados y servicios a domicilio que no pagan esos costos. No se trata de demonizar a nadie: muchos de esos estudios son colegas que ya cerraron su local.

Las salidas posibles pasan por tres lugares: diferenciación por especialidad y servicio, fidelización con turnos programados y productos registrados en ANMAT, y una agenda gremial que discuta también la carga impositiva y los alquileres, no solo la paritaria. Un oficio que se ejerce en cada barrio merece algo más que el silencio de las estadísticas.

Nota: los datos de frecuencia de visitas y precios provienen de observación del sector publicada en rodolfourrea.com y no de un relevamiento estadístico independiente.

Fuentes