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Intrusismo sin colegio: la palabra equivocada

Oct 1, 2026 · @ALBERTO

En la peluquería argentina se habla de “intrusismo” todos los días, pero en sentido legal no existe: no se puede invadir un campo que ninguna ley reservó.

Cuando un peluquero formado acusa de intruso al que corta en su casa, describe competencia desleal, no un delito. El intrusismo que sí es delito ocurre en la dirección contraria: cuando el salón o el centro de estética avanza sobre actos reservados a la medicina.

Un oficio sin matrícula nacional

A diferencia de la abogacía, la medicina o la kinesiología, la peluquería no tiene ley nacional de ejercicio, ni colegio obligatorio, ni matrícula exigida por el Estado.

  Profesiones de grado (ej. kinesiología) Peluquería
Ley de ejercicio Sí (Ley 24.317) No a nivel nacional
Título oficial Universitario o terciario No hay título oficial de grado
Matrícula Obligatoria Solo Entre Ríos (Ley 7.190, de 1960)
Colegio que denuncia Sí No
Lo que se controla La persona El local (habilitación municipal)

La única norma nacional propia del sector, la Ley 23.947, era un estatuto laboral y cae el 1 de enero de 2027 por la Ley 27.802. El detalle de este mapa, con el caso entrerriano, está en “Peluquería sin colegiado”.

Qué dice la ley sobre el intrusismo

El Código Penal no usa la palabra, pero castiga dos conductas (texto actualizado):

  • 247: prisión de 15 días a 1 año para “el que ejerciere actos propios de una profesión para la que se requiere una habilitación especial, sin poseer el título o la autorización correspondiente”.
  • 208: la misma pena para quien, “sin título ni autorización para el ejercicio de un arte de curar”, aplique habitualmente medicamentos o “cualquier medio destinado al tratamiento de las enfermedades de las personas”.

La clave está en “habilitación especial”. Fuera de Entre Ríos, cortar, teñir o alisar no la requiere, así que el art. 247 no alcanza al peluquero sin formación. El reclamo del sector contra la informalidad es legítimo, pero su terreno es fiscal, municipal o de defensa del consumidor, no penal.

El intrusismo que sí existe: del salón hacia la medicina

El riesgo penal real está en los inyectables y procedimientos invasivos hechos sin médico.

  • La ley lo prevé. La Ley 17.132 somete a fiscalización sanitaria “el cuidado de la higiene y estética de las personas, en cuanto puedan relacionarse con la salud” (art. 3). Quien actúe fuera de sus límites debe ser denunciado por el art. 208 (art. 4). Rige en jurisdicción nacional; las provincias tienen normas propias.
  • La advertencia viene de lejos. En 2018, el presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Esteban Elena, afirmó que la toxina botulínica “se aplica hasta en las peluquerías” (Infobae).
  • Hay casos. En septiembre de 2023, el Ministerio de Salud y la Policía de la Ciudad clausuraron un consultorio en Av. Corrientes al 500 que aplicaba bótox y ácido hialurónico sin habilitación; se secuestraron unas 370 cajas de medicamentos (El Destape).
  • El mercado está en redes. El 29/04/2026 la ANMAT prohibió una toxina botulínica sin registro que se vendía por redes sociales (Perfil). Las toxinas aprobadas son de venta bajo receta archivada.

Hay una zona gris. El art. 208 habla de “tratamiento de las enfermedades”, y un relleno de labios se hace sobre una persona sana. La Ley 17.132 es más amplia: incluye la “conservación y preservación de la salud”. Y el propio convenio colectivo del sector, el CCT 730/15, enumera la mesoterapia y la dermopigmentación entre las actividades de los salones. Que un convenio laboral las liste no habilita a hacerlas sin médico.

Postura: cambiar la palabra para cambiar el debate

Mientras el sector siga diciendo “intrusismo” para hablar de informalidad, va a pedir castigos que la ley no prevé. Y va a mirar hacia afuera cuando el riesgo más serio puede estar dentro de algunos salones.

  • Nombrar bien: informalidad, competencia desleal y evasión son problemas reales; se combaten con ARCA, municipios y Defensa del Consumidor.
  • Marcar el límite hacia adentro: ningún salón debería ofrecer inyectables sin un médico responsable. Es la forma de que el oficio gane credibilidad.
  • Definir el campo antes que el colegio: una ley que liste qué servicios del salón requieren formación acreditada (químicos, aparatología) y cuáles son actos médicos. Sin campo definido no hay intrusismo que denunciar, ni en un sentido ni en el otro.

Análisis editorial, no asesoramiento legal.

Fuentes