Repasé la región y la respuesta honesta es más acotada de lo que parece a primera vista. No hay un modelo extendido de «colegiado» tipo médico o abogado para peluqueros en Latinoamérica y el Caribe. Lo que existe son estos escenarios:
Puerto Rico — el único caso real de colegiatura con habilitación profesional
Tiene dos Juntas Examinadoras estatales (Especialistas en Belleza y Barberos/Estilistas) que exigen entre 1.000 y 1.350 horas de formación certificada, examen teórico y práctico, y licencia obligatoria del Departamento de Estado para poder ejercer legalmente. Es el sistema más parecido a lo que describís: convierte estudiantes en profesionales habilitados por ley.
Pero hay un dato reciente clave: hace pocas semanas un tribunal de San Juan declaró inconstitucional la colegiación obligatoria (la exigencia de pertenecer al Colegio de Barberos y Estilistas para poder trabajar), por vulnerar la libertad de asociación. La licencia y el examen de la Junta Examinadora siguen vigentes; lo que cayó fue la obligación de afiliarse al colegio gremial.
Costa Rica — proyecto, no ley vigente
En 2019 se presentó en la Asamblea Legislativa el proyecto para crear un «Colegio de Estilistas de Costa Rica» (expediente 21.370), impulsado tras casos de mala praxis. No encontré confirmación de que haya sido sancionado como ley; sigue como iniciativa.
Colombia — certificación obligatoria, sin colegio
La Resolución 2117 de 2010 exige que todo trabajador de estética ornamental acredite idoneidad con certificado de una institución educativa reconocida. Es obligatorio, pero es un régimen de certificación de competencias, no un colegio profesional con matrícula.
Ecuador — control sanitario, no licencia individual
Este año la ARCSA hizo obligatorio el permiso sanitario para peluquerías y barberías, pero regula al establecimiento, no habilita individualmente al profesional.
El resto de la región (Argentina incluida)
No tiene un colegio ni licencia estatal obligatoria para ejercer. La formación es privada y voluntaria; cualquiera puede trabajar sin examen ni matrícula, salvo los requisitos sanitarios del local.
En síntesis: en sentido estricto, hoy en la región ningún país tiene un colegio profesional de peluqueros plenamente vigente y sin objeciones legales —Puerto Rico es el que más se acerca, pero acaba de perder la pata de afiliación obligatoria por vía judicial.