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Si nos remontamos a la raíz del sector, la formación en peluquería más básica, primitiva y duradera de la historia no nació en una escuela ni en una academia con libros de texto. Nació bajo el modelo de transmisión directa: el Aprendizaje Gremial (el sistema de Maestro y Aprendiz).

Antes de que existieran los títulos oficiales, la educación estética se dividía en dos grandes etapas históricas que definieron la base del oficio:

1. La era de la esclavitud (Antigüedad: Egipto, Grecia y Roma)

En las grandes civilizaciones antiguas, la formación era forzosa y ultraespecializada. Los peluqueros de las élites eran esclavos (llamados cosmetae en Roma).

  • Cómo se aprendía: El conocimiento se transmitía de un esclavo viejo a uno joven dentro de los palacios o las primeras tonstrinae (barberías romanas).

  • La ultraespecialización: La formación básica consistía en dominar un solo rol. Existía una jerarquía estricta:

    • Calamistas: Especialistas puramente en ondular el cabello con el calamistrum (un tubo de hierro caliente).

    • Cinofles: Encargadas exclusivamente de preparar y aplicar tinturas primitivas.

      Red Minedu – Ministerio de Educación
    • Psecas: Las encargadas del peinado final y de aplicar aceites y joyas.

      Red Minedu – Ministerio de Educación

2. El Sistema de Gremios (Edad Media al Siglo XIX)

Con la caída de los imperios, el oficio se reorganiza en Europa a través de los gremios de Barberos-Cirujanos. Esta es la estructura educativa más formal y básica que duró casi 500 años. El camino formativo era rudo y constaba de tres escalones obligatorios:

[ Aprendiz ] ---------> [ Oficial o Compañero ] ---------> [ Maestro ]
(Limpieza y tareas      (Corta, afeita y viaja            (Dueño del taller,
 básicas sin cobrar)     ganando un sueldo)                vota en el gremio)

El contrato de aprendizaje

Un adolescente (de entre 12 y 14 años) firmaba un contrato junto a sus padres con un Maestro Peluquero. El trato era simple: el maestro le daba techo, comida y le enseñaba «el arte del oficio» a cambio de su trabajo gratuito durante un periodo de 4 a 7 años.

El plan de estudios más básico de la historia

La formación no empezaba tocando un cabello. Un aprendiz pasaba los primeros dos años aprendiendo tareas de soporte:

  1. Mantenimiento: Limpiar el local, barrer el cabello del suelo y mantener calientes los fogones para las herramientas.

  2. Afilado y preparación: Aprender a asentar el filo de las navajas en tiras de cuero y batir el jabón para hacer espuma de afeitar perfecta.

  3. La práctica a ciegas: Practicar el pulso del afeitado y el corte utilizando melones, globos inflados (si se explotaban, perdías) o practicando entre los mismos aprendices.

El dato histórico: Durante siglos, la formación básica incluía sangrías, extracciones de dientes y curación de heridas. Los barberos eran los médicos de los pobres; cortar el cabello era solo una parte de sus habilidades obligatorias.

La transición al siglo XX: Las primeras escuelas

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El modelo del «aprendiz que barre el suelo» empezó a morir a finales del siglo XIX.

En 1890, un hombre llamado Malar A. Coon fundó en Chicago la primera escuela de peluquería y barbería con un plan de estudios estandarizado y exámenes prácticos escritos. A partir de ahí, la formación dejó de ser un secreto familiar o gremial para convertirse en una carrera técnica, científica (con el estudio de la química de los tintes) y comercial.