La estelaridad el gran ausente
Esta semana un par de comentarios de peluqueros en algunas de mis editoriales comentaban que en el contexto actual de formación en el sector de la peluquería faltaba estelaridad, ese elemento que hace extraordinario y de gran categoría a quien transmite algún contenido de manera presencial o la modalidad virtual que más hace aparecer esta carencia.
Los comentarios demandantes de estelaridad nombrando algunos maestros peluqueros de la región que lamentablemente algunos no nos acompañan más en este plano terrenal, me hizo observar las edades de dichos autores de los comentarios, los mismos eran de diferentes edades mostrando la gran disconformidad de lo que observan y escuchan en la actualidad.
Será que la oferta de dadores de cursos es tan impresionante en capacidad numérica (muchos) y que invaden las redes con sus discursos repetidos de manera inconsciente (tengo que estar en las redes sociales por más que se convierta en repetitivo), ¿que convirtió a los colegas peluqueros que escuchan y observan esos contenidos en más exquisitos y exigentes? y no compran mas el relato.
Algunos podrán comentar que la estelaridad no hace falta cuando el contenido es como un plato abundante, quizás tenga toda la razón pero si pensamos a la inversa, los peluqueros están hartos de escuchar que le venden el mejor plato abundante, barato, rápido y famoso y es aquí donde solo un porcentaje muy reducido tiene esa estelaridad que se necesita alejándolo de la vulgaridad y de ser parte de más de lo mismo.
Un profe hace unos días me solicito si podía realizar una observación sobre sus contenidos, la respuesta fue implacable, este profe lo trabajo y hoy cuando lo escucho y los observo en las redes sociales mejoro notablemente, esto significa que si se puede.
Un Maestro formador de opinión en una charla muy amena café de por medio me dice: Rodolfo Conoces a los Instructores o Maestros CAMPANA, mi respuesta fue que jamás lo había escuchado pidiéndole que me brinde más información al respecto y el me responde es muy fácil detectarlos son según ellos TAN – TAN – TAN perfectos como se muestran que es imposible que pasen desapercibidos.
Rodolfo Urrea