Estos son los motivos que se pueden sostener con lo que ya relevamos. Son hipótesis fundadas, no resultados de una encuesta:
- Trabajan por su cuenta: en servicios personales el 69,8% del empleo formal es monotributo. Los convenios 730/15 y 734/15 regulan la relación de dependencia, así que un monotributista o quien alquila sillón queda fuera de lo que negocia el sindicato. Esto último es una inferencia mía sobre cómo funcionan los convenios.
- Aprenden fuera de las instituciones: según notas de La Capital y de El Libertador, la formación básica de un barbero puede llevar unos tres meses. Se aprende con cursos virtuales, cursos privados y practicando con amigos. Al no haber título oficial ni licencia nacional obligatoria, nada exige pasar por una institución.
- Opacidad institucional: la web de FeNTPEA tiene la sección «Historia» vacía y no publica autoridades ni cómo se renueva la conducción. Es difícil interesarse en algo que no muestra quién lo conduce (tu nota sobre la dirigencia longeva).
- Poca presencia visible: por lo relevado, las instituciones no organizan los eventos del rubro, no publican medición de empleo y su función pública se reduce a las escalas salariales.
- Informalidad: quien trabaja en negro tiene pocos incentivos para afiliarse. Esto también es una inferencia, sin dato del rubro.
- Nuevos actores: el boom de barberías desde 2015 vino con emprendedores independientes, entre ellos migrantes que trajeron su oficio, según La Capital. Esto sugiere un circuito paralelo a las estructuras tradicionales.