El Espejismo del «Yo»: Cuando el Ego Silencia la Comunidad de trabajo en una Estética
Las selfie cada vez nos convierte en más unipersonal con un culto del “YO” nunca visto, hasta la misma Afrodita estaría celosa de observar como las miradas a nosotros mismos se multiplican por horas en un día de trabajo creyendo varias veces la superioridad.
El declive del tejido comunicacional de la empresa de una Estética hacia afuera
Históricamente, en la industria de la Estética la solidaridad de los colegas era más dinámica, pura y dura en el sistema de reglas, Cuando el «Yo» se vuelve la prioridad absoluta, ocurren dos fenómenos preocupantes dentro del trabajo en equipo.
La erosión de la empatía: El otro deja de ser un colega para convertirse en un obstáculo o una herramienta complementaria en su rol dentro de la estética.
La soledad estructural en los grupos de trabajo: Paradójicamente, mientras más nos enfocamos en nosotros mismos, más aislado se siente el cliente. El ego es una habitación muy pequeña donde la apropiación de un rol específico puede perjudicar al equipo de trabajo.
¿Identidad o Individualismo?
Es importante no confundir la búsqueda de la identidad con el egoísmo dentro de la empresa, El «Nosotros» (como equipo e identidad) no anula al «Yo»; (dueña, responsable, gerente o administrador) al contrario lo protege y lo hace crecer.
Recuperar el plural de “Nosotros”
Priorizar y utilizar la palabra de «Nosotros» frente a clientes, equipo de trabajo y proveedores no significa renunciar a la libertad de tu Rol especifico, sino entender que nadie se salva solo.
Es hora de bajar el volumen al monólogo del “YO” del ego y empezar a afinar el oído para la sinfonía colectiva y selectiva Porque, al final del día, los importantes resultados de una estética nunca llevaron una firma individual, sino el sello invisible de una comunidad de profesionales que trabaja donde el criterio y lenguaje decidieron caminar junta.
RU