El Hacedor entre teóricos de la peluquería
La peluquería de culto cada vez tiene menos custodios (Maestros) que sostengan las técnicas primarias de una época de oro, las empresas comerciales imponen una agenda con sus productos basados en una moda creada con un fin de convertir siempre a un peluquero comercial alejado del romanticismo y el glamour.
El empírico o hacedor peluquero (que hace, causa o ejecuta de manera compulsiva) es el que gana la batalla cultural actual frente a los cientos de miles teóricos peluqueros que deben recortar sus contenidos por la rapidez de una peluquería cada vez más austera, los consumidores le dedican un 60% menos de tiempo, inversión y exigencias a sus imágenes convirtiendo a la peluquería en un simple trámite y NO una experiencia como estábamos acostumbrados.
Instalaron que el tiempo es un obstáculo dentro de una peluquería, que los clientes compran como un delyveri telefónico con la ansiedad de que llegue en pocos minutos, los comerciales y publicidad para el cabello en los medios masivos muestran a modelos con un cambio de color en su pelo en solo un par de minutos, dejando mudos a los peluqueros que dejaron de ser los alquimistas de horas de trabajo y exposición.
Se estima que en la industria de la peluquería en la última década los peluqueros autodidactas superaron el 40%, donde en la década de los 80 y 90 solo era el 2%.
Los medios de comunicación insisten y promueven a un Barbero que trabaja en una plaza pública de una ciudad con un valor de 1,50 dólar el corte u otros que los días lunes de manera solidaria corta gratuitamente, todas estas combinaciones se convierten en una tormenta perfecta para instalar una peluquería barata – rápida y sin resultados.
Se puede observar que los cuidadores de la industria tienen un aislamiento feliz acompañando este cambio de época y de cultura en un peluquero que no sigue marcas ni símbolos.
Rodolfo Urrea