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Los procesos de madurez en el rol de formador en las diferentes épocas

Cuando se aborda el tema de formación técnica en una industria como el de la peluquería debemos separarlo en tres procesos históricos:

La primera la década del 60 al 90 la creativa, la de oro, con identidad, científica, disciplinada y educadora siendo el basamento de la peluquería contemporánea.

En los 90 al 2010 el proceso de los experimentos comerciales y marketineros nunca vistos los nombres de fantasía de los salones eran más famosos que sus dueños, el servicio era el protagonista junto a los conceptos de la imagen de una peluquería europea.

Después del 2010 la peluquería se instaló más protagonista , más pro y más egocéntrica, las redes sociales y toda conexión hicieron que ilustres desconocidos consigan una insignia de que llego a miles de personas y es reconocido con los Like que recibe, en este proceso la mayoría de los nuevos mentores, directores, marcas, presidentes tiene una duración como un contrato de alquiler que son dos o tres años si los resultados lo acompañan, caso contrario terminan siendo solo una parte más del sistema.

1. En los 60 el proceso de maduración de un formador era casi eterno, convirtiéndolo siempre en una fruta verde que necesita más tiempo para ser consumida y deseada.

2. En los 90 el producto (Formador) su fecha de vencimiento era de dos décadas de estar en la cresta de la ola después quedaba fuera del circuito o con una baja de valor y posicionamiento importante, siendo también parte de un sistema que ya no lo hace protagonista.

3. En 2025 la caducidad es casi inmediata, solo un ejemplo en enero 2025 cerca de 250 nuevos formadores de opinión en la región comenzó muy fuerte en las redes sociales, después de los primeros 8 meses los que continúan nadando en las aguas de la internet es solo un 12% de manera asertiva, el resto también son devorados por el sistema.

En este gran carrusel inclusivo todos tienen oportunidades de ganar la sortija, alumnos, instructores y grandes maestros.
Rodolfo Urrea