Peluquería sin alma
Después de mis últimas editoriales “Mama Peluquera” y “peluquería intima” donde ciento de miles de visualizaciones y cientos de comentarios llegaron a mi red social, me llevo unos días para hacer lectura de cada uno de ellos emocionándome fuertemente.
“Mama peluquera” es un reconocimiento a los miles de mujeres que trabajan en su domicilio que llame “Peluquería Intima” jerarquizando el espacio, estos dos elementos promovieron verdades que atraviesa la industria encontrándome con estos momentos y darme cuenta de que estamos en una época de una “peluquería sin Alma”, apática totalmente.
El gran esfuerzo que existe en las redes sociales para que el peluquero se encuentre con las Mieles del éxito por medio de comunicadores que hacen su mejor intento de manera repetida mostrando en su gestualidad un cansancio de más de lo mismo.
En una simple charla peluqueril de cualquier espacio la presentación del ponente peluquero es más extensa que el contenido didáctico y practico que tiene que presentar, siempre nos olvidamos de un otro que construye desde su bunker que es la peluquería que tiene un solo sillón, en su casa, en un living, garaje o donde pueda desarrollar el oficio que aprendió, es la peluquería real, no la de las redes sociales.
La pasión quedo como un cuento de historia cuando los eventos cada vez concurre menos gente, la solidaridad se quiebra con el silencio y el vacío que se produce en la ayuda de miles de otros colegas se hace sentir.
Las redes sociales se convirtieron en un recital de historias que debemos creer el 50% y dudar del otro 50%, la venta de lo nuevo que es refrito de los 70 o comprar un curso colgado en YouTube que el mismo es gratuito en la misma red es insólito.
Se puede percibir que nos convertimos en un teléfono móvil, el carácter, la actitud y la proyección de lo queremos siempre estará atada al alegorismo.
A favor tenemos los miles de historias de peluqueros/as que son soldados de la industria, que entienden que el oficio que eligió está transitando por varios cambios, siendo lo más importante cuidar al cliente por que vive brindándole buenos servicios.
Rodolfo Urrea