Un sillón, un peluquero y un cliente: son sueños encontrados
La complejidad del universo puede ser modificado por algo tan simple que es un Sillón – un peluquero y un cliente, en ese momento el peluquero se convierte en un gran atrapa sueños con la mística de sus antepasados.
El peluquero de manera inconsciente cuando peina acaricia lentamente los sueños de sus clientes, cuando cambia la imagen también cambia el estado de los sueños de sus clientes, todo sucede en ese mágico momento.
Solo algunos servicios como la peluquería conectan tanto a un cliente con quien le brindara el servicio, donde se pone en juego las emociones de ambos, el peluquero es responsable absoluto de que su cliente logre elevar el EGO mientras el apaga totalmente el suyo, el peluquero activa su escucha selectiva para responder lo que el cliente necesita escuchar.
El peluquero cumple también su sueño que es la satisfacción del cliente, para eso se preparó y está siempre dispuesto a lograr su mejor obra de arte como un gran artista que lleva dentro.
Ese sillón puede estar en un salón, en un garaje, en un living, en un patio en el lugar menos imaginado siendo la conexión casi universal entre el peluquero y su cliente.
Este amor de a tres: Sillón – peluquero y Cliente lleva siglos de historia que es transmitido en las diferentes generaciones cumpliendo un solo objetivo “Acariciar sueños”.
Rodolfo Urrea