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¿Quién controla los productos de la peluquería?

La respuesta corta, con los datos disponibles, es que no la controla nadie en particular. Y esa falta de un centro de mando no es una buena noticia para quienes trabajan en el rubro: cuando nadie mide, nadie regula de manera integral y nadie representa de forma verificable, las condiciones las terminan poniendo quienes tienen escala —los grandes proveedores de insumos— o quienes tienen la potestad de prohibir, como el Estado en materia de productos. Lo que sigue es un repaso de qué se sabe, de dónde sale cada dato y qué falta.

Un rubro atomizado

Según estimaciones de prensa, la peluquería argentina reúne entre 42.000 y 50.000 salones y entre 120.000 y 150.000 empleos directos. Ocho de cada diez son microemprendimientos o autoempleo de una a tres personas. Son cifras aproximadas, no estadística oficial: provienen de una nota de Red43 (agosto de 2026) y de una nota de este sitio (abril de 2026) que a su vez cita a L’Oréal, a Peluqueros Activistas y a cámaras del sector.

El empleo formal confirma la fragmentación. En «Asociaciones y servicios personales», la categoría sectorial que incluye peluquería, estética y lavandería, había 572.395 monotributistas en junio de 2026, y el monotributo representaba el 69,8% de las ocupaciones formales de ese conjunto, frente al 29,1% del total del país (La Nación, con datos de ARCA y la SRT). No existe una cifra propia para peluqueros. Pero el cuadro general es el de un oficio de trabajadores independientes que negocian cada uno por su cuenta.

Los insumos: donde sí hay concentración

Del lado de los productos el panorama es distinto. La consultora Mordor Intelligence estima el mercado argentino de cuidado capilar en USD 1.100 millones para 2026, lo califica de «alta concentración» y nombra como jugadores dominantes a Unilever, L’Oréal, Natura & Co, Henkel y Capilatis. Aclaraciones necesarias: es una estimación de una consultora, describe el mercado general —77,8% de producto masivo y 49% vendido en supermercados— y no informa cuánto pesan esos grupos en el canal profesional que abastece a los salones. Ese dato, que es el que importaría para esta discusión, no pudo verificarse.

Sí hay un indicio sobre cómo se transmite esa dependencia. Según un análisis publicado en este sitio (marzo de 2026, sin metodología pública), el aumento de precios de los servicios entre 2022 y 2026 se explica en parte porque los productos importados premium siguen la cotización del dólar. Es una hipótesis razonable que merece una medición seria, no un hecho probado.

El Estado, por su parte, interviene en el producto: en 2026 la ANMAT prohibió el uso, la venta y la publicidad de varias marcas de alisados por no tener registro sanitario, entre ellas Silkdrop, Good Hair, Emilse Alisados, Taurina y Lacios Perfectos. Controla qué se puede usar en un salón, pero no cuántos salones hay ni cuántas personas trabajan en ellos.

La formación: sin título oficial, con reglas privadas

No existe en Argentina un título oficial de peluquería profesional ni una licencia nacional obligatoria para ejercer. La formación se reparte entre academias privadas, algunas de marcas del sector, y centros oficiales de formación profesional con certificados de validez nacional. Para estética y cosmetología, la matrícula obligatoria está confirmada por texto de ley solo en Santa Fe y Chubut. Sin una acreditación única, cada actor define qué vale, y esa definición queda en manos de quien ofrece el curso.

Las reglas laborales y la representación

El Estatuto del Peluquero (Ley 23.947) sigue vigente hasta el 31 de diciembre de 2026; desde el 1.º de enero de 2027 el rubro pasa al régimen general de la Ley de Contrato de Trabajo, tras la Ley 27.802. Mientras tanto, los sindicatos publican las escalas salariales de los convenios 730/15 (peluquerías unisex) y 734/15 (damas). Eso es negociación, no medición: no encontré que ninguna institución del sector publique cuántos trabajadores están registrados, cuántos son monotributistas o cuántos están en negro. Y como se planteó en otra nota de este sitio, tampoco es verificable quién conduce la federación principal ni desde cuándo.

Entonces, ¿quién controla?

Lo que muestran los datos es una estructura de tres capas que no se hablan entre sí. Abajo, decenas de miles de salones y trabajadores independientes que fijan sus propios precios sin información común. En el medio, un mercado de insumos con pocos jugadores grandes en el cuidado capilar general. Arriba, un Estado que prohíbe productos y ordena el régimen laboral, y una representación sectorial que negocia salarios pero no publica datos del rubro. Nadie tiene el panorama completo, y por eso nadie puede rendir cuentas por él.

La lectura es editorial: que no haya un controlador visible no significa que no haya asimetrías de poder. Significa que esas asimetrías no se pueden medir. Antes de discutir quién manda, el sector necesita lo básico: un registro de cuántos salones y trabajadores hay, cuántos están formalizados, qué parte del abastecimiento profesional concentra cada proveedor y quién representa a quién. Sin eso, cualquier respuesta a la pregunta del título sigue siendo una conjetura.

Fuentes

  • Red43, «Detrás de las tijeras: el origen del Día del Peluquero y su peso económico» (25/08/2026).
  • Mordor Intelligence, mercado argentino de cuidado capilar (estimación de consultora, 2026).
  • La Nación, «Rubro por rubro: aumentan los monotributistas en el mercado laboral» (datos de ARCA y SRT, junio de 2026).
  • iProfesional, sobre la derogación de estatutos, entre ellos el del peluquero, desde el 01/01/2027 (Ley 27.802).
  • Boletín Oficial y prensa, disposiciones de la ANMAT sobre alisados sin registro (febrero a mayo de 2026).
  • www.rodolfourrea.com: notas sobre el título oficial (19/02/2026), precios 2022-2026 (01/03/2026) y composición de la industria (03/04/2026).

www.rodolfourrea.com