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No hay en Argentina un Colegio Profesional de Peluqueros con matrícula obligatoria, como sí existe para médicos, abogados o contadores. Se intentó crear al menos dos veces por ley y nunca se aprobó: el diputado salteño Alfredo Olmedo presentó proyectos en 2017 (expediente 3903-D-2017) y de nuevo en 2019 (0511-D-2019) para crear el «Colegio Profesional de Peluqueros y Peinadores de la República Argentina», con matrícula obligatoria, seguro de caución, secreto profesional, un Tribunal de Ética y hasta obra social propia. Ambos quedaron girados a comisión y nunca se convirtieron en ley.

Lo que sí existe, pero es otra cosa: sistemas de certificación privados y voluntarios, como OCCAPE (Sistema de Certificación y Categorización Argentina de Peluquería y Estética), que llevan un «registro matricular» propio, pero ellos mismos aclaran que esa matrícula no reemplaza ni exime del cumplimiento de las habilitaciones legales de cada jurisdicción — es un sello de credibilidad privado, no una colegiatura con respaldo legal. Incluso hubo una petición ciudadana en Change.org (2016, 120 firmas) pidiendo justamente crear una matrícula nacional, lo cual confirma que a esa fecha —y hasta hoy— no existía.

En síntesis: la peluquería en Argentina sigue siendo un oficio libre, sin colegiación obligatoria, sin matrícula legal única y sin título oficial excluyente — coherente con todo lo que veníamos viendo del sector.