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La situación que planteas es una realidad que golpea fuerte al sector. En Argentina, las paritarias de peluquería (bajo la FeNTPEA – Federación Nacional de Trabajadores de Peluquería, Estética y Afines) suelen figurar históricamente entre las más bajas en términos de salario básico garantizado en comparación con otros rubros como comercio o bancarios.

Aquí te detallo la radiografía de por qué este sector está tan castigado salarialmente:

1. El «Básico» vs. la Realidad

Para abril de 2026, el sueldo mínimo garantizado de un oficial peluquero promedia los $1.100.000 a $1.200.000, dependiendo de los últimos ajustes por inflación. Aunque el número parece alto en términos nominales, se queda atrás frente a la canasta básica y otros gremios por varias razones:

  • Dependencia de la Comisión: El convenio está diseñado para que el grueso del sueldo venga de la producción (comisión). Si el salón no tiene clientes, el peluquero cobra el básico, que suele ser muy cercano al Salario Mínimo, Vital y Móvil.

  • Informalidad: Es uno de los rubros con mayor tasa de empleo «en negro» o «gris» (te registran por media jornada pero trabajas 10 horas).

2. Comparativa con otros rubros (Datos estimativos 2025/2026)

Mientras un peluquero pelea por un básico que apenas cubre lo elemental, otros sectores con convenios más fuertes tienen pisos mucho más elevados:

Rubro Relación con Peluquería
Aceiteros / Bancarios Suelen duplicar o triplicar el básico de una peluquería.
Camioneros Tienen adicionales por logística que los peluqueros no poseen.
Comercio (CAME) Aunque es masivo, suele cerrar paritarias más frecuentes y con bonos que el sector peluquería tarda meses en replicar.

3. Los problemas del Convenio Colectivo

El sector se rige principalmente por el CCT 730/15. Los trabajadores suelen quejarse de:

  • Adicionales bajos: Los plus por antigüedad o títulos técnicos son porcentajes muy pequeños sobre el básico.

  • Carga horaria: Es de los pocos rubros donde se trabaja intensamente los sábados (día de mayor facturación) sin que eso siempre se traduzca en un pago extra diferencial real en el bolsillo del empleado.

4. La trampa del «Alquiler de Sillón»

Ante las paritarias bajas, muchos dueños de salones y empleados han optado por el alquiler de sillón (monotributistas). Esto destruye el poder de negociación del sindicato, ya que el peluquero deja de ser un «empleado» para ser un «socio» que se paga su propia obra social y jubilación, quedando fuera de los aumentos paritarios.

Dato clave: La brecha entre lo que el cliente paga por un servicio y lo que el empleado recibe de básico es una de las más anchas del mercado de servicios en Argentina.

¿Eres empleado en el sector y estás viendo esta diferencia en tu recibo, o te interesa el tema desde el lado gremial/empresarial?