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El peligro invisible de los productos sin registro

La llegada de marcas informales a internet suele ser una tentación para el bolsillo porque suelen ser más baratas que las marcas tradicionales, sin embargo, lo que parece un ahorro puede terminar en una tragedia médica. La ANMAT, a través de la Disposición 886/2026, confirmó que la marca “Ciencia Cosmética” no figura en sus bases de datos.

Esto significa que nadie sabe dónde se fabrican estos productos, quién es el responsable de su calidad ni, lo más grave, qué ingredientes contienen realmente y el mayor riesgo detectado en esta investigación son los alisadores de cabello. Muchos de estos productos que se venden de forma irregular suelen utilizar formol (formaldehído) como ingrediente principal para lograr el alisado.

El problema es que el formol es una sustancia tóxica cuyo uso para este fin está prohibido en Argentina. Cuando se aplica calor con la plancha, este químico desprende vapores que son extremadamente peligrosos tanto para la persona que se está haciendo el tratamiento como para el peluquero que lo aplica.

Un impacto directo en la salud de las familias

Mientras unos invierten para un futuro mejor, hay marcas a las que no les importa cumplir las normas y lamentablemente, las consecuencias de usar estos productos son muy graves. Según los expertos de salud, la exposición al formol puede causar desde irritaciones severas en la piel, sarpullidos y ardor en los ojos, hasta problemas mucho más graves como quemaduras en el cuero cabelludo, caída del cabello y dificultades para respirar.

En casos de exposición constante o prolongada, los riesgos escalan a niveles alarmantes. La ciencia ha demostrado que estos químicos están vinculados con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves como el cáncer. La lista de productos prohibidos es larguísima e incluye desde el “Alisado Cereza” y la “Bio Nanoplastía” hasta champús, máscaras matizadoras y protectores térmicos.

Al no tener un control de laboratorio oficial, el consumidor está comprando una “caja negra”, donde no hay garantías de que el champú sea neutro o que la máscara no tenga componentes que generen una reacción alérgica violenta. Irónicamente, una persona que busca verse bien termina necesitando atención médica de urgencia, gastando mucho más dinero en remedios de lo que supuestamente “ahorró” al comprar el producto barato por internet.