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Cliente “La palabra perdida”

«Cliente» como la palabra perdida en la industria de la estética implica una reflexión profunda sobre la deshumanización paulatino del concepto servicio, en el concepto de lograr la especialización, la tecnología de vanguardia, el vocabulario de la estética se ha llenado de términos fascinantes: nanotecnología, bioestimulación, armonización, algoritmos en los nativos de las redes sociales, sin embargo, entre tanto brillo técnico, parece haberse extraviado la palabra más fundamental de nuestra industria: el Cliente, como perfil, necesidades y modelo para armar en nuestro proyecto de inversión.

El síntoma del «Paciente» vs  el «Consumidor»

Durante años, hemos debatido si quien cruza nuestra puerta es un «paciente» o un «consumidor» una trabajadora de embellecer los pies llama paciente mientras que una podóloga certificada lucha con el termino profesional cobrado lo mismo con su competencia aprendiz.

En ese vaivén terminológico, el Cliente —entendido como el individuo que busca una experiencia integral de bienestar y resultados quedo  en un segundo plano.

Paciente, cliente, consumidor, comprador son algunos nombres que según “El sentido de la oportunidad” la palabra resuena de manera empática o NO.

Cliente La «palabra perdida» representa la empatía, el diagnostico, la interpretación, la venta, la atención, el seguimiento entre otras variables. Cuando dejamos de ver al cliente para ver solo el «procedimiento», perdemos la capacidad de entender el motivo real de su visita. La estética no es solo un servicio; es el arte de restaurar la confianza, y eso no se logra sin recuperar la centralidad del cliente en el proceso creativo con el juego mágico de “Fondo y figura” quienes de los dos es más importante el “Cliente o el profesional”

Recuperar la palabra «Cliente» significa devolverle su soberanía en tres pilares.

Escucha selectiva: Menos protocolos estandarizados y más abordajes personalizados.

Ética de la expectativa: No vender ilusiones, sino construir realidades que respeten la identidad de cada persona.

Hospitalidad: Entender que el servicio comienza en el saludo y termina mucho después de que el tratamiento ha finalizado.

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