Seleccionar página

Una historia de AMOR real de un Maestro de la peluquería

Mi gran amor a mi madre me enseño lo que es la importancia del cabello, hacia acariciar su larga cabellera saludable, suave y perfumada cuando solo tenía tres años ese contacto humano todavía sigue estable en cada momento de mi vida profesional en el mundo de la peluquería.

Esa acción de acariciar el cabello a temprana edad me enamoro de los que después sería mi profesión y pasión que es hoy un Maestro peluquero que sigue estudiando con los mejores para seguir perfeccionándome, formación continua y de calidad palabra que aprendí siendo un niño que comenzó a estudiar apasionadamente peluquería siendo un preadolescente.

Cuando te enamoras del cabello te enamoras de la humanidad del acto de ser peluquero, imposible separar uno del otro, la pasión, el respeto, el cuidado aparecen de manera inconsciente estamos frente a una persona que debemos cuidar su salud física, emocional y personal.

Observo que el entendimiento de humanidad en estos últimos tiempos fue superado por lo comercial, eligiendo productos de baja calidad, prestaciones de servicios con químico lastimando la salud del cabello y del cliente que atendemos.

Cada vez me cuesta más hacer entender en mis cursos el concepto de Humanidad a mis alumnos donde palabras como éxito, maestro, instructor, dinero, escenario, diploma “Profesional” son las más escuchadas habitualmente cuando enciendes tu teléfono o computador.

Este relato es solo una parte que mantuve en una muy amena conversación con uno de los Maestros indiscutidos de la peluquería Argentina y de la región.
Gracias y respetos Profe: Roberto Cangiano

Rodolfo Urrea