Las clases sociales de “consumo de imagen” han sido adulteradas por una peluquería de bajo precio
Cerrando un 2025 en el sector de la peluquería de la región los grandes ganadores fueron los consumidores donde vieron que la peluquería inclusive aquella de Marca instituida por parte de un peluquero representa una inversión menor en relación a otros años a la compra de algún servicio de peluquería.
Las clases sociales altas han sido adulteradas por los precios bajos de la industria de la peluquería, el sector paso de ser casi prohibitivo a convertirse en un proceso doméstico por su accesibilidad de precio, paso a ser esa peluquería que los días sábados se congestionaba y producía stress a los clientes en convertirse en una peluquería de puertas abiertas todo el tiempo por la falta de clientes.
Vender más a los que tienen menos quizás fue al hallazgo de alguna peluquería que están fuera de la órbita de la gran urbe o capitales ubicadas en el interior del interior, 2025 fue un proceso más que positivo para entender que la adaptación a estos mercados económicos el peluquero fue tratando de jugar con algunas inventivas.
Las Fábricas de peluqueros, maestros y Master están en baja donde la instalación de un nuevo peluquero en un barrio a los 90 días los clientes comienzan a puntuar la calidad técnica que este tiene donde lo llevara a cerrar sus puertas o entrar a competir en un lugar con otros colegas con más antigüedad.
Hace tres décadas atrás el saber de técnicas de peluquería se pagaba muy bien convirtiéndose en la moneda de valor más importante que este tenía, hoy los clientes no hablan de saberes, de conocimientos o manos expertas, la peluquería es un trámite que se puede realizar cada 30 días, tres veces al año o en casa.
Amigos, conocidos o parientes elogiaban o envidiaban el corte, el color o el peinado que llevaba el invitado o visitante, hoy solo se muestra lo sucedido en las redes sociales por un nuevo viaje, un amor o un emprendimiento.
La peluquería de glamour a un trámite domestico inclusive hecho en casa.
Rodolfo Urrea