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“La felicidad” de trabajar como peluquero

Cientos de oficios que se eligen al azar y otros que se sienten porque se trae incorporado el ADN o la pasión, estos comienzan a florecer desde muy joven, convertirse en un peluquero es uno de esos trabajos que se viven con el alma, la comunicación y un sentimiento de emprendedor fuerte de lograr el proyecto propio en el lugar donde se pueda instalar es el sueño de cada peluquero.

Cada cliente que se sienta en el sillón de peluquero trae consigo una historia mágica casi irrepetible, un cumulo de emociones y una expectativa que el espejo le devolvió respecto a su imagen, en ese justo instante está el peluquero, tijera y peine en mano, para algunos más que un cambio de look para la gran mayoría de los clientes es el espacio ideal para crear momentos, escuchar silencios, aceptar sonrisas por ese personaje que eligió como peluquero.

La felicidad de ser peluquero no está en la fama, en influencer ni menos aún en un “Diploma” que tratan de instalar como elemento de bendición, peluquero son uno de los pocos oficios que su cliente lo atiende varias veces en un año con diferentes propuestas peluqueriles.

Trabajar como peluquero vas formalizando en el tiempo que tienes el privilegio de modificar actitudes, comportamientos y algunas veces hasta la vida misma de un cliente en un proceso determinado, el himno del peluquero es el “Amor al oficio” donde el que no está en este sector jamás podría comprender.

Un dato científico que pocos conocen es que un peluquero de oficio y pasión produce más gandula de la felicidad que cualquier otro mortal, el “timo” está influido por los estados emocionales, algunos la llaman «la glándula de la felicidad». Se ha comprobado que cuando estamos alegres crece y cuando estamos estresados, se encoje, el peluquero cuando realiza libremente su creatividad ingresa a este proceso de felicidad plena.

Otro dato científico que suma más “Felicidad” a los trabajadores peluqueros, una universidad europea realizó a 200 peluqueros un estudio de imágenes computadas sobre los hemisferios y/o casualidad que un gran porcentaje de estos peluqueros tenían el hemisferio izquierdo “el de la creatividad” más desarrollada que otras personas con otros oficios.

Ser feliz en un contexto de trabajo No tiene precio.
Rodolfo Urrea