El “Diploma profesional” peluquero
Hace un tiempo se estableció una discusión en la industria de la peluquería en la región si la comercialización de un “Diploma” a un peluquero sin evaluación previa de sus capacidades y saberes, solo mostrando que está trabajando en el sector como un reconocimiento es correcto o No, son varias las voces muy representativas que NO están de acuerdo con esta modalidad, siendo esta actividad solo parte de temas domésticos en una industria que tiene otros conflictos importantes a resolver.
Un diploma profesional de peluquero es mucho más que un papel colgado en la pared es el reflejo de esfuerzo, constancia y dedicación continua que los trabajadores de la industria deberían obtener en su mayoría, también un diploma es un punto de partida, no un punto final en un sector que está en constante renovación de moda, productos, técnicas y tecnología.
Muchos creen que obtener el título por una compra o mérito es llegar a un podio de los consagrados, en realidad, es apenas abrir la puerta a un oficio que exige compromiso, actualización constante y pasión por mejorar los resultados frente a sus clientes que son los jueces absolutos de tu clasificación.
Un diploma acredita un tramo de conocimiento, pero no garantiza maestría o destreza absoluta resolutiva en las técnicas peluqueriles, que aparecen como modas solicitadas por los clientes, lo que realmente valida a un profesional es su actitud diaria, su ética y su capacidad de seguir aprendiendo.
En el mundo de la peluquería, como en tantos oficios, un diploma es importante de reconocimiento de esfuerzo, pero no lo es todo porque es el primer mojón del camino a transitar, el respeto se gana en la práctica de cada cliente atendido de manera profesional y no tener colgado un “Diploma” que diga que eres profesional peluquero por mandatos comerciales.
Dato curioso el 30% de los peluqueros internacionales y maestros jamás obtuvieron un “Diploma” por sus estudios y otros no lo recibieron con frases célebres como: El verdadero profesional no se limita a mostrar su “Diploma”: lo honra con su trabajo y saber.
Rodolfo Urrea