La experiencia comienza a ganar posicionamiento en el sector de la peluquería
Suena mi teléfono, cuando atiendo una voz de un varón me saluda cordialmente y se presenta, mi nombre es Juan soy instructor Maestro de peluquería recién recibido, estudie tres meses para lograr mi “Diploma” y quiero abrir una escuela para dictar cursos y ganar dinero, mi respuesta fue “Felicitaciones” Juan cuando llegues al curso número 100 me marcas nuevamente para evaluar tu experiencia en este nuevo rol.
Carla es una peluquera de oficio que comenzó a dictar cursos en plena pandemia, en tres años realizo 12 cursos con un promedio muy bajo de alumnos, se siente incompleta pensando que no logro la cantidad de cursos o alumnos que se necesita para ganar el primer escalón de la experiencia.
Un formador conocido del sector de la peluquería en la región que observe que era sistemático en un su rol y camino en un par de años a lograr subir el escalón, en la mitad del objetivo su ansiedad pudo más, hoy convertido en un “TODOLOGO” de la industria, de todo un poco y nada especifico confundiendo a la industria donde lo observan que NO es un especialista absolutamente de nada y sus cursos se redujeron considerablemente.
El número 100 es una práctica que transite personalmente en cantidad de clases siendo solo un primer paso, en este recorrido la experiencia comienza a incorporarse de la siguiente forma.
• Se aprende desde las diferencias y no desde las igualdades (por este motivo la gran diversidad de cursos dictados es importante)
• La palabra enseñaje tiene la significancia de enseñar y aprender a la vez con tus alumnos, por este motivo el expertiz se logra con NO menos de 100 cursos en el hombro.
• Dedicarse a la formación es un pésimo negocio, por este motivo varios instructores o maestros están bajo el paraguas de una marca que colabora parcialmente en su economía convirtiéndolos en un “Vendedor Técnico” más calificado en la cadena de comercialización.
La fábrica de instructores de peluquería olvida la mayoría de las veces a decirles a sus alumnos que demorarán (si es que llegan) no menos de cinco años en hacer rentable el rol.
Rodolfo Urrea