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El vacío de la pasión

Después de algunas reuniones presenciales y On Line con grupos de peluqueros apareció un disparador que le di el nombre de la “Tijera vacía” ese vacío o nostalgia de pasión que está teniendo el peluquero de las décadas de los 60 a los 90 que transita este vacío, está fisurando aún más a la industria la desorganización por la falta de agenda.

Testimonios de la “Tijera Vacía”
• Carlos es un peluquero muy jovial de la vieja escuela, comenta que siente un vacío tremendo de esa pasión que lo alimentaba hace años atrás, este vacío ni el dinero lo puede llenar, antes viajar para un evento era todo glamour hoy son cortinas viejas como decorado en desuso dice de manera contundente.

• Adriana es una joven de 50 años que comenzó a temprana edad el oficio en la peluquería de su madre como asistente, recuerdo que nos llegaban unas revistas de peluquería europeas que las cuidaba como oro, esa adrenalina de pasión la perdí, mis clientas vienen con Tik Tok de un chino haciendo un trabajo que es imposible.

• Robertino de origen italiano que llego en la década de los 50 a Argentina con unas tijeras y una descendencia de su abuelo Barbero, con su salón propio casi por cerrar definitivamente en uno de los barrios más relevantes de la ciudad de Buenos Aires, dice: tengo un vacío en el pecho terrible de esa época que realizábamos cientos de lavados y peinados a nuestras clientas, abríamos a las 7 de la mañana era increíble, hoy mi último peinado lo realice hace más de un año a una clienta para un casamiento.

• Federico es un apasionado por la peluquería realizo cursos en varios países con los grandes maestros dice sonriente, hace unos días fui a la presentación de una marca de productos donde los técnicos parecían que eran del personal de maestranza por sus ropas y aspecto, todavía tengo mis trajes italianos que era obligación entrar con ellos en cada evento que se realizaba en aquel entonces.

El vacío de la pasión no se puede reemplazar por dinero, con marketing, con una bolsa con dos productos de regalo, una invitación a subir a una tarima donde la mayoría son estudiantes o no son peluqueros o entregarte un Diploma rimbombante.
Rodolfo Urrea