La cultura del Marketing en el sector de la peluquería por décadas
¿Tiempos aquellos fueron mejores? o quienes deben ordenar la peluquería contemporánea les cuesta entender que década tras década se baja la vara de calidad en el sector de la peluquería.
Las estrategias de la industria pasando las décadas según mi mirada son:
1. Década del 60 la aparición del corte BOB y su técnica revoluciona el planeta, la era más creativa e indiscutida.
2. Década del 70 Llongueras con su oratoria y libros como herramientas de estudio cambia el paradigma de dictar una clase de peluquería
3. Década de los 80 el Maestro Peluquero como indiscutida transmisión del saber que pertenecen a una casta del 15% del colectivo, existía un protocolo de ceremonial y buen gusto en esos tiempos donde pocos formaban a pocos.
4. En la década del 90 el formato comercial de las franquicias de peluquería, la época de oro para los comerciales.
5. En el 2000 la aparición de franquicias de Escuelas de peluquería con su frase “rápida salida laboral”
6. En 2015 las Barberías anticipaban su desembarco y conquista épica en la industria
7. En 2020 nacen las fábricas de Instructores y Maestros de peluquería inundando el mercado con los nuevos desinformados del saber en pocas clases
8. 2022 la fábrica de diplomas (un proceso único en la historia de la peluquería, vender un título), donde la dinámica de la obtención de papel no honorifico reemplaza la formación continua
9. 2025 la fábrica de Jurados de competencia de eventos locales populares
10. 2028 estará la fábrica de reparadores del cabello con los vestigios de una peluquería popular, rápida y económica la sociedad pedirá a gritos encontrarse con los que saben
11. 2030 la robótica de alguna forma estará en la peluquería como novedad y también poder seducir a una parte de los clientes perdidos
12. 2040 la peluquería será un oficio sin trabajadores y sin historia, serán menos del 60% que existe en la actualidad trabajarán de forma itinerante (como un reparador de un electrodoméstico), cobrara muy caro convirtiéndolo en un trámite.
Rodolfo Urrea