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La industria de la peluquería es quien elige al peluquero

Miles de historias de peluqueros que ingresaron al sector donde están hace años y cuando se les preguntas el por qué comenzó el oficio las respuestas son varias, una se repite en todos los casos que es pasión.

Mi teoría “RU” es que en algún momento de la vida la industria de la peluquería te adopto como hijo/a propia, te sedujo te atrapo para que ingreses a un mundo mágico e independiente logrando ganar el dinero que se pueda en ese momento haciendo lo que más te gusta.

La industria adopto a Carmen que tenía un bebe y necesitaba ingresos económicos, la industria adopto a Carlos que era hábil con las manos y desconocía donde llevar esa habilidad, la industria adopto a Carla que después de criar a sus hijos quedo sola en casa y necesita producir su tiempo, la industria adopto a Esteban que le gustaba el brillo y la moda y a sus apenas 16 años inicio lo que después sería una carrera impecable en la industria.

Las historias son innumerables y representa a cada uno de los peluqueros que trabajan, lo que nombre “trincheras de la belleza”, en casa, en garaje, en un salón, en un hotel, en medio de un campo como lo hace Ramón un joven que recorre todos los días 10 kilómetros para cortarle el pelo a los trabajadores rurales que no llegan al pueblo y lo esperan con ansias al Ramón el “Peluquero”.

Siento que la industria es un gran monstruo que, si lo cuidas le puedes dar de comer con la mano y acariciarlo, pero si le maltratas, le mientes o no lo cuidas te devora sin piedad (lo vemos todos los días).

Cuando la próxima vez que te mires en tu espejo de trabajo piensa que se te eligió y NO por casualidad, que el hilo rojo está en ti y no en la industria, que eres parte de una comunidad inmensa donde los accesorios son las marcas, los símbolos o nombres propios.
Rodolfo Urrea