Pensar: Un privilegio en la industria de la peluquería
Pensar se convirtió en unos de los trabajos más complejos, por este motivo muy pocas personas lo ponen en práctica, una encuesta reciente muestra que solo un 8% de los peluqueros de la región dieron lectura a más de dos libres en los últimos tres años sumándole que cada nueva década la matriz dialéctica del Maestro o instructor de peluquería se reduce o deforma hasta un 15%.
La formación intelectual de un instructor de peluquería es esencial encontrando formas más concretas y dinámicas en grupos a fortalecer la gestión educativa, su nivel de conocimiento técnico y general debe superar ampliamente al de sus alumnos caso contrario es parte de ellos (un alumno más)
Los instructores de peluquería en la región solo el 5% de ellos tienen estudios terciarios y universitarios, mientras que un 95% varios de ellos comenzaron el oficio de la peluquería de manera autodidacta sin estudios escolares, varios de ellos con éxito en sus trabajos de sus salones de peluquería con algunas limitaciones en el área de formación.
Un tema más que interesante es que los 10 formadores (Maestros) de la región más sólidos y más caros en valor de enseñanza dominan idioma, tienen una carrera universitaria y su recurso lingüístico es más amplio que el promedio de sus pares.
Los grupos reducidos de estudios continuos por parte de algunos formadores utilizan recursos didácticos y practicas puntuales más intelectuales para la enseñanza a sus alumnos con el diferenciador de “exámenes permanentes” a sus alumnos para el logro de los objetivos.
Mientras tanto las propuestas más económicas son virtuales en redes sociales o las plataformas habituales creando una sociedad peluqueril dividida entre los cursos económicos, los regalados y aquellos que son los más caros.
Necesitamos información valiosa y actual, dice una alumna de peluquería que está estudiando con la modalidad On line, de manera inconsciente los formadores del sector de peluquería subestiman a los nuevos peluqueros y estos a su vez son los mejores evaluadores de variables complementarias que casualmente no son la enseñanza de un corte, tinte o peinado.
Pensar se convirtió en la tarea más compleja para los formadores de opinión.
Rodolfo Urrea