El juego del saber en el sector de la peluquería
En estos tiempos de rapidez e inmediatez en la industria de la peluquería donde de alumno a instructor es solo dar un salto, cuatro colegas y amigos peluqueros todos ellos decidieron armar al famoso Juego Jenga con un sistema propio de premios y castigos.
La consigna era muy simple: al jugador que le tocaba mover unas piezas el resto del equipo le realizaba una pregunta que tiene que ver con el rubro que ellos tienen en común, si la pregunta era respondida de manera acertada a la realidad, ese jugador no sacaba ninguna pieza, las preguntas fueron escritas en diferentes tarjetas por los cuatro peluqueros donde de esta manera se haría imposible de conocer dichas preguntas.
Los cuatro peluqueros estuvieron de acuerdo que el saber seria el ganador del juego, sin ningún premio solo aquel que quedaba invicto en sacar piezas seria el peluquero que de manera teórica tendría más respuestas positivas y conocimiento de técnicas de peluquería.
Lo que no tuvieron en cuenta los cuatro amigos peluqueros que deberían haber instalado un tiempo de respuesta para cada pregunta y es aquí donde se complejizo el juego en los primeros 40 minutos.
El primer participante es Matías un peluquero de hace varios años, levanta una de las tarjetas y la pregunta es: ¿De que mezcla salen los colores terciarios?, Matías jamás pudo responder la pregunta y el resto de sus amigos respondieron solo el 30% de las tarjetas, llegando a un acuerdo que ninguno de los cuatro peluqueros gano y el máximo perdedor fue el saber.
Si el juego lo llevamos a la realidad con un cuestionario con 30 preguntas a peluqueros que buscan su “diploma de profesional” o maestro peluquero, cuántos de ellos serán “Matías”.
Rodolfo Urrea