En solo dos décadas se redujo el 60% la visita de clientes a las peluquerías
Hace solo dos décadas nuestras clientas le realizábamos el lavado del cabello y se peinaban hasta tres veces por semana en nuestra peluquería, comenta Adriano un veterano peluquero que tiene su negocio en pleno centro de la ciudad.
Hasta hace una década las clientas eran un relojito con el cuidado de trabajo de color, cada 20 días estaban en nuestro salón aprovechado una sesión de manicura en la mayoría de los casos, nos dice Humberto peluquero de Barrio muy conocido, hoy caminan por el barrio con raíces multicolores que jamás tuvieron.
Hasta antes que se produjo la pandemia teníamos en nuestro salón mujeres que llegaban muy temprano para que le realizáramos algún servicio ya que su trabajo quedaba cerca de nuestra peluquería dice Carlos un joven de 50 años de edad y 30 de oficio, hoy el trabajo remoto nos liquidó.
Hace solo un par de años la moda de las canas naturales redujo notablemente la cantidad de mujeres que se atendían en los salones, sumarle que en plena Pandemia algunos Genios de la peluquería enseñaban como realizarse un color en sus casas y las mujeres aprendieron rápidamente lo que antes era un secreto y después fue un paso a paso Made in House.
Tema interesante es que una comunidad de peluqueros itinerantes golpeando puerta a puerta en el barrio como un gran predicador de belleza logra clientes que se atiendan en sus casas con servicios exprés.
El relato insistente en varias peluquerías para convertirlas en rubias perfectas o platinadas a clientas llevo a que un grupo importante de mujeres tengan distancia con ciertas prácticas o modas refugiándose en las peluquerías y los peluqueros más clásicos.
Las peluquerías bajaron considerablemente el tráfico de clientas anualmente, mientras el sector de hombres Barberías o salones clásicos lograron un aumento en visitas de casi un 30%.
Moda, precios, cambios culturales o falta de interpretación al comportamiento del mercado es lo que debemos descubrir.
Rodolfo Urrea