La batalla del exitismo en una industria como la peluquería
Ya forma del paisaje centeneras de peluqueros y Barberos callejeros que en algún momento realizaron un curso que les prometía una “Rápida Salida laboral”, esta foto es tomada en una plaza pública de una ciudad de Buenos Aires, el peluquero callejero su nombre es Carlos González un joven de 34 años que realizo un par de cursos de Barbería y hoy se atreve hacer cortes en su sillón que es la corteza de un árbol y el precio es más bajo que un alfajor de marca dos dólares y medio.
Una industria que creo nuevos instructores de peluquería inmaduros llevo a que estos mismos dicten clases gratuita o a la gorra con sus alumnos que a su vez realizando un corte en cualquier lugar menos imaginado se convierte en un espacio de atención a un cliente más pobre aun, hace más de una década que la cadena de enseñanza NO tiene valor.
Las Batallas de Barbería no son en un escenario donde casi el 100% que compite son nuevos y el ganador es el 10% técnicamente que cualquier peluquero de barrio con experiencia, la Batalla real ahora es ¿dónde instalamos los nuevos alumnos que estudian peluquería?, ¿dónde enseñaran los nuevos instructores?
En el país de Argentina existen más de 7000 puestos de trabajo vacíos en diferente peluquería, la industria del juicio laboral vacuno a los dueños de los salones para que no contrataran más personal, pierdo plata dice Juan el dueño de una peluquería, pero trabajo solo con un asistente, hace años atrás éramos 12 personas, esa época ya paso, nadie nos cuida.
¿Quién son la brújula para mostrarnos el Norte de guiarnos?: El sindicato, las instituciones, las empresas privadas, el mercado o simplemente dejamos que la crisis en una industria que supo generar confianza a sus clientes y movilizar al colectivo a los eventos (otro tema, cada vez menos participación) siga sin rumbo.
Debemos comenzar a reemplazar aquellos formadores de opinión que todo lo que tocan lo devalúan o no entienden el poder del cambio de una industria de la peluquería que el 60% están ubicados en sus domicilios, que no alcanza con trabajar 12 horas y que la palabra negocio es solo para unos pocos.
Rodolfo Urrea