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El error del Marketing en el sector de la belleza

Recuerdo en la década de los 90 y 2000 donde inversiones millonarias se instalaban en estructuras faraónicas Spa ofreciendo servicios que siempre fueron adquiridos a bajo precio en lugares comunes, algunos pensaron que los ricos necesitarían espacios majestuosos y pagarían cifras importantes por un masaje y recibiendo la frase de “Experiencia”, esto sucedió unos años y esos consumidores regresaron a sus masajistas habituales pagando 10 veces menos y los Spa cerraron con sus inversores enojados.

En el sector de la peluquería recuerdo el crecimiento imparable de las franquicias donde le vendían a los inversores un producto y servicio único con una rápida recuperación de su dinero, en ese momento edificaban salones de peluquería para millonarios que después terminarlos atendiéndose con el peluquero habitual de su barrio que le ofrecía mejor servicios y resultados que las grandes marcas.

Debo admitir que el Marketing en el sector de la peluquería se equivocó por que los clientes que tienen dinero son los que más cuidan el mismo, estos clientes con dinero invierten hoy en 2025 en la simplicidad y no estructuras o asistentes que sirven un café frio o a destiempo.

Todo el mundo con o sin dinero se mira en un espejo donde un peluquero en el medio de un parque, salón de peluquería, garaje, patio o en la calle misma recibe las mismas palabras de su peluquero sobre el diagnostico, la duración del corte y el valor del mismo, alrededor de todo esto sucede el concepto mágico que se llama “Conversación” y algunos amerites.
La batalla económica

El peluquero de barrio compite mano a mano con el gran salón de peluquería, llegando a fin de mes y uno de las dos pagas menos impuestos, menos costos operativos y menos juicios.

La peluquería perdió la clase social hoy una mujer con su camioneta último modelo estaciona en la puerta de José el peluquero histórico del barrio que termino siendo un maestro de su oficio sin comprar título o a plausos.
Rodolfo Urrea