Trabajar en un oficio como la peluquería sin pasión
La gestación de un peluquero décadas atrás estaba conformado por un 80% de pasión al oficio y un 20% traía una historia de segunda y terceras generaciones de peluqueros, esta composición era perfecta porque estaban dentro de la cancha a los que les gustaba 100% la peluquería.
El transcurrir de los años y las nuevas épocas construyeron otro arquetipo de peluquero, el voraz de éxito y resultados a corto plazo, esto provoco un nuevo colectivo de peluqueros que demando a la industria la baja de carga horaria de estudios, de certificados masivos, de la convertibilidad de alumno a maestro en tiempo récord, a productos baratos e insalubres y sumado a los formadores de opinión en simples observadores donde antiguamente eran los protagonistas.
¿Qué es lo que vendrá respecto a la peluquería?, la respuesta no se hace esperar siendo la siguiente: en el 2000 los salones Premium o de conocimientos solidos de saberes técnicos representaban el 39% del mercado, hoy 2025 solo el 8% y están en baja.
Hace una década atrás un peluquero participaba promedio 10 veces al año a diferentes espacios de formación, eventos, talleres y presentaciones, hoy solo participa como promedio en 1,5 (no llega a dos visitas al año), abordamos la temática de peluquería, el Barbero cambia la ecuación.
Hace unos años las peluquerías instaladas en domicilio representaba el 8% del mercado, hoy se llegó a un número del 62% que están ubicadas en espacios variados como domicilios, garaje y lugares compartidos.
Una encuesta realizada en el año 2024 a diferentes escuelas de peluquería de la región a sus alumnos si tenían pasión por la peluquería y solo un 5% respondió de manera afirmativa mientras que el 95% Restante manifestaron que solo buscaban una rápida salida laboral.
Las estrategias para abordar al nuevo peluquero con la palabra pasión para su formación ya es impermeable.
Rodolfo Urrea