Peine y tijera la batalla que nunca fue perdida
Ramón es peluquero de una ciudad en la cual también vive, lleva tres generaciones de barberos peluqueros especialistas en peine, tijera y navaja.
La instalación de nuevas barberías en el barrio comenzó a hacer bromas sobre el concepto de la peluquería antigua que Don Ramón tenía como así también sus herramientas básicas de peine, tijera y navaja, al mismo tiempo llamaba la atención la cantidad de clientes que Ramón tenía todos hombres ellos y de diferentes edades.
Una noche bebiendo unas cervezas los Barberos del Barrio decidieron hacerle una broma a Don Ramón invitándolo a una Batalla de Barberos donde seguro perdería frente a los nuevos barberos muy rápidos con sus máquinas y ganadores de varias Batallas.
Al otro día varios Barberos visitaron a Ramón a su peluquería, tenía cinco clientes para atender, los saludos a los barberos y les pregunto “Que traen por aquí”, el barbero líder le dice Don Ramón queremos invitarte a una batalla de Barberos donde estamos los más expertos de la ciudad y queremos que participen.
Ramón les contesta que ningún problema, pero con una condición: Si claro dice uno de los Barberos con su atuendo típico, dinos que necesitas, Ramón les dice es muy simple, tengo cinco clientes esperando como así también cinco sillones vacíos, ayúdenme al corte de estos clientes y después platicamos mejor.
Los Barberos que siempre llevan sus máquinas aceptaron la propuesta y estaban sin darse cuenta en la primera batalla de Barberos en el salón de Don Ramón.
Al unísono comenzaron con sus cortes inclusive Don Ramón, dos ruidos podías escuchar claramente el de la modernidad con las potencias de las máquinas de corte y el abrir y cerrar de una tijera con un filo increíble, a los 20 minutos terminan casi al mismo tiempo sus cortes y los jurados fueron los mismos clientes.
Don Ramón logro utilizar en su servicio el peine, tijera, navaja, colonia y una toalla caliente, mientras el resto de los Barberos solo la máquina, Don Ramón les dijo este es mi lugar de batalla y hasta ahora no he perdido ninguna frente a mis clientes.
Si me permiten dice Don Ramón a los Barberos terminare el trabajo que ustedes como campeones dejaron inconcluso con mis clientes.
Rodolfo Urrea