El rey del protagonismo
Hace unas horas finaliza uno de los eventos de peluquería más importante de la región con una inversión millonaria donde apareció en los medios de comunicación masivo de manera tibia casi desapercibida, por otro lado, las pantallas de televisión invaden sus noticieros en horario central con la presencia de un Joven Barbero desconocido que atiende a jubilados de manera gratuita a cambio de un consejo de vida.
Con bombos y platillos se realizó también un Congreso de peluquería con una mínima asistencia, mientras a unos pocos kilómetros, más de cuatrocientos Barberos se reunieron para una dinámica de aprendizaje de testimonios.
La palabra Barbero quedo instalada como un Marketing de innumerables usos en su comunicación, los motivadores, mentores, asesores, coach son un sello distintivo en las redes sociales en su puesta en escena apagando a su hermano mayor que es la peluquería.
En un evento realizado en una ciudad del interior del país de Argentina el sector de competencias los Barberos fueron más de cien mientras que solo el 10% de ese número fueron los participantes de las otras categorías restantes.
Ya son más las Barberías que peluquerías, los sillones se cotizan como oro y más si son personalizados, el cierre de contrato de contratación en Latinoamérica de cinco Barberos con empresas de ese sector me animaría a decir que están en los más elevados del mercado.
Hace una década parecía que la Barbería era un esnobismo, de poco tempo y hasta despreciado en aquel momento por parte del colectivo, las empresas proveedoras de Maquinas de corte vendieron cifras insuperables que en tiempos anteriores sumado a que más líneas de productos exclusivo para barbería se suman todos los días.
Algunos expertos comentan que la Barbería en su mayoría es un producto de bajo valor en el servicio mostrando que se estima que más del 60% de estos espacios NO poseen lava cabeza y casi el 80% desconoce el corte con tijera.
Rodolfo Urrea