“Las mentiras que necesitamos”
En estas épocas el peluquero impaciente “Espera algo” que lo alimente desde lo técnico, pero también que pueda movilizarlo en su ser y mejorar la construcción de su oficio, que cada vez lo sujeta más fuerte por su pasión o algunos directamente deciden soltar como una cometa que se pierde con un fuerte viento.
Una mentira que le brinde adrenalina y que lo invite a soñar que, si se puede lograr, es como un relato literario en estos tiempos que aparece en el colectivo peluqueril la frase de “la realidad actual me aburre” donde como nunca tiene miles de propuesta de formación, motivación y de negocios, pero parece que esto no alcanza, nada alcanza.
Entramos hace tiempo en una tormenta NO de ideas sino de contracaras sobre diferentes temas que abordan nuevas técnicas, diplomas, aprendizaje, fama, éxito y el infaltable deseo de pertenecer a la alfombra roja de maestros instructores.
Leí atentamente una frase que dice “se está mejorando la especie de los peluqueros” como un remedio que te hace aceptar y soñar lo que vendrá, la realidad muestra que la existencia de un peluquero está ligada por la moda, un cliente que quiera pagar y el logro de la satisfacción de ese cliente por parte del peluquero, el resto es solo maquillaje Marketinero.
Atrás quedaron los rituales de ideas, el cortoplacismo de 60 segundos de un reel alcanza para comunicar a los oyentes “Ustedes me merecen” porque tengo una caja de secretos, olvidándose de manera inconsciente que todo está colgado en el internet siendo gratis y quizás de mejore calidad.
Una gran industria que comenzó fuertemente el juego de las divisiones en la cima de la pirámide, donde los de abajo el peluquero todo terreno No le interesa absolutamente nada porque el poder como los súper héroes imaginarios lo tiene en sus manos, habilidades y conocimiento.
Rodolfo Urrea