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El escenario en estos tiempos de virtualidad

En la región los últimos eventos de peluquería que se realizaron las deserciones de participantes fueron la estrella principal, no es lo mismo una sala de un teatro o evento casi vacía a un zoom o dinámica virtual con pocos seguidores.

La virtualidad lo que toca lo devora, te hace dependiente y te lleva a creer que lo que estás viendo es una realidad absoluta, en el imaginario de los peluqueros que dictan cursos creen que subir contenidos de manera continua y gratuita es la forma de alimentar a sus seguidores, que al final cuando es presencial son pocos aquellos que se acercan a pagar una entrada.

Algunos eventos ya dejaron de realizarse como tal, instalando sus organizadores por año una o dos presentaciones seleccionadas de formadores de opinión o ilustres desconocidos, estos últimos los más atractivos en algunos casos por que tienen todo nuevo para brindar a su público.

El escenario de manera presencial se divide en nacional o internacional quienes dictaran algún contenido, técnica o secreto de información de cómo lograr eficiencia en el trabajo cotidiano de peluquería que modifico su manera ofertar.

Ya se está anclando de manera muy fuerte de que la peluquería de los 50-60-70 es un concepto que ya no es puro y duro, que se fue modificando a las necesidades del mercado en concepto de tiempo, dinero y experiencia peluqueril.

Solo algunas marcas logran seducir al peluquero y convencerlo que participe de sus puestas en escenas en su mayoría dando lo mejor en concepto de moda.

La palabra en el escenario se va perdiendo como valor, las generaciones de conversaciones y lingüística fina de joyería de palabras también están envejeciendo, si cerramos los ojos y escuchamos a los nuevos influencer tienen las mismas muletillas como así también las mismas promesas.

Los escenarios extrañan esa complicidad del profesional preparado en su oratoria y proceso de instalar el juego de palabras que se conviertan en los mejores relatos.
Rodolfo Urrea