Aprendizaje de observación
Hace más de 8 décadas un famoso Maestro Francés de la peluquería, enseñaba a sus discípulos que eran seleccionados puntillosamente, un proceso de observación, parados viendo al maestro atender a sus clientes, este era la primer y larga etapa de entrar a un saber de la peluquería de esa época.
Este proceso podía llevar meses donde solo el alumno observaba al maestro sin decir una sola palabra o gestos, esperando que el maestro un día les dé un lugar para comenzar con la práctica de las técnicas aprendidas.
Después de 80 años el proceso continuo, solo que hoy es más popular y social, más accesible y más real al contexto que cada uno vive, hoy no están los roles prescriptos de Maestro y alumnos, el sector de la Barbería se convirtió en una traza de transmisión de técnicas de aprendiz a aprendiz.
Cada vez más jóvenes son seducidos y atrapados por el sonido de una máquina de corte y más aún cuando la tienen en sus manos y sienten la vibración que los lleva a realizar un corte o al menos intentarlo con un solo objetivo, un sustento diario para sus necesidades básicas.
En cualquier momento y en cualquier esquina de un barrio de bajos recursos existe un Barbero atendiendo en la misma calle a cielo abierto, de manera inconsciente ese espacio se convirtió en una escuela de observación por jóvenes más jóvenes que sueñan con ser un Barbero.
Ninguna institución o empresa brinda una red de contención para esta industria paralela de miles de Barberos con aprendizajes, precios, herramientas y clientes que están fuera del radar de los que llaman “profesionales”, convirtiéndose en una comunidad olvidada.
Estoy seguro de que cualquiera de estos jóvenes con su aprendizaje de observación tendrá cientos de preguntas para realizar a cualquier instructor Barbero del sector, también estoy seguro de que estos aprendices de observación tienen experiencias que pueden enriquecer bastante a cualquier instructor.
Rodolfo Urrea