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Despréndete para aprender

En un viaje imaginario que comenzó en los años 60 con la época de la construcción de la peluquería de oro contemporánea, hasta el día de hoy que fuimos desprendiendo en la industria por falta de utilización o reemplazado por nuevos conceptos.

Algunos expertos en la industria de la peluquería dicen que estamos en un proceso de desaprender, comenzar a tirar por la borda algunas técnicas o pensamiento que construía la peluquería de hace varias décadas atrás que hoy es solo un recuerdo.

Cada vez más se encuentra peluqueros que se desprenden del Rol de ese traje casi de héroe social y lo reemplaza por el emprendedor o empresario, en los nuevos espacios de peluquería es más atractivo abordar la temática de negocios que de una técnica en sí mismo, así lo muestran veteranos y jóvenes que están dictando cursos y se auto perciben Mentores y coach de peluqueros.

Otro tema que se perdió es de los roles prescriptos, fuertemente en los 90 por ejemplo el de asistente de peluquería, hoy en 2025 la igualdad y paridad en que somos todos colegas desarmo los mandos medios, hoy son todos generales sin soldados de refuerzo.

El peluquero paso de ser de ese famoso recomendador de un producto a sus clientes, al vendedor nato de “compre ya” instalado por la necesidad de la economía del sector, los laboratorios quieren vendedores NO al peluquero técnico clásico.

El glamour es tiempo del pasado o de marcas de primera línea para sus Show, un proceso que poco a poco lo despojado se apropió de la peluquería es la gran realidad donde la vestimenta dejo de ser profesional y los espacios de una peluquería ya reemplazaron las viejas revistas de moda por wifi libre y gratuito.

El peluquero no quiere ser conocido por su técnica y resultados en su barrio, él quiere convertirse en el influencer que lo saludan personas de otros continentes que jamás le comprara o lo conocerán personalmente, pobre pero conocido.

Las peluquerías intimas unipersonales ya representan un 65% del mercado los clientes siguen eligiéndolas, los mega salones de peluquería son esos monstros que devoran la rentabilidad que nadie quiere alimentar.
Rodolfo Urrea