La fisonomía de una industria como la peluquería a través de los años
Me senté en un café en uno de los barrios más coquetos de Buenos Aires esperando una reunión, mirando por el gran ventanal del café ubicado en una impórtate avenida me acorde que en esa esquina de enfrente estaba una de las marcas de peluquería más representativas de los años 90, hoy es un supermercado chino.
Después de la reunión decidí visitar algunas peluquerías que fueron parte de la historia de Buenos Aires, una de ellas tenía un cartel de “Se Vende” pero estaba abierta, ingrese y me atiende Carlos que se sonrió apenas me vio, su peluquería hace tres décadas atrás tenía glamour hoy es un espacio como museo de la peluquería dice Carlos, en unos días cierro definitivamente, mira me dice Carlos y me señala un mega Cartel luminoso de una Peluquería de una de las pocas que son franquicia, fíjate que pedazo de local y está todo el día vacío de clientes …. Deja un silencio de unos segundos.
Decidí viajar más al centro de la ciudad aprovechando el calor de pleno verano que me encanta, dejé mi vehículo en un garaje y Salí a caminar “El Barrio” para retroalimentarme para esta editorial.
A unas cuadras del Congreso de la Nación en una camina de solo 200 metros una música caribeña te traslada a otro país y la misma viene de las Barberías que estaban instaladas como parte del paisaje, fueron demasiadas para mi gusto en solo un par de cuadras, pero todas sin excepción tenían algunos clientes que eran una extensión de la ropa, edades y concepto de los Barberos que allí trabajaban.
Más adelante me encuentro con una peluquería que estaba para mi gusto demasiado oscura por dentro, en su vidriera el famoso cartel que en los 90 comunicaba servicios con algunas promociones fue reemplazado por: Busco peluquero con o sin experiencia.
Recuerdo recorrer los mismos barrios hace un par de décadas, donde las mujeres estaban con sus cabellos peinados y las calles se convertían en pasarelas de moda, hoy lo casual y lo despojado le cerró los ojos a la moda en todo su contexto.
Decidí caminar un poco más y me encuentro con una peluquería con sus puertas abiertas en pleno verano, cuando observo su interior tres personas realizaban con escafandras alisados con formol porque el olor invadía la calle, en su vidriera se anunciaba alisados a un precio económico.
Sin dudas la fisonomía de una industria es como mirarse al espejo a través de los años, algunos se verán que la vejez golpea y a otros que la experiencia los revive, cada vez me cuesta más describir un sector que es como ese gran amigo que un día te das cuenta de que no lo conoces.
Rodolfo Urrea