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Redes sociales el nuevo confesionario de clientas y trabajadores de peluquería

Los medios de comunicación masivo descubrieron hace tiempo que clientas disconformes de salones de peluquería son un buen material de una prensa amarilla, en la hora de la tarde donde tienen más televidentes consumidores de estos servicios.

Hace unos días un dermatólogo crea un gran revuelo mediático cuando le da nombre propio “Hongo de los Barberos” a un caso puntual que se viraliza en las redes sociales, otro caso resonante es una clienta que se siente estafada mostrando su tiket por los servicios que le realizaron acusando que era un robo ese valor o como ahora los cientos de personas que realizan trenzas en los lugares turísticos de playa pareciendo que varias compradoras quedaron disconformes por la falta de técnica.

Más loco es cuando peluqueros publican en sus redes sociales los listados de clientes que están atrasadas con sus cuentas o dejaron pendientes algunos pagos de servicios, en otros espacios algunos alumnos que realizaron un curso de manera virtual gritan su descontento escribiendo el Nombre del maestro/a o instructor con la palabra maléfica que es “Estafa”.

Dejaremos para otro momento las peleas que producen algunos formadores de opinión con terceros, como si las redes sociales fuesen mediadores legales de sus EGOS indomables o frustraciones de falta de resultados, todo sucede en esta hermosa industria que es la gran caja de Pandora que algunos tienen la llave y la abren solo para recordar algunas cuestiones.

¿Las redes sociales se convirtieron en el gran confesionario virtual?, las abuelas decían que los trapos sucios se lavan en casa otros contemporáneos son más prácticos que dicen en algunos momentos se GANA y en otros se aprende.
Rodolfo Urrea