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El folklore de la industria de la peluquería

Comenzando 2025 la renovación de mis clientes que son contados con los dedos de una mano es como un matrimonio que nos elegimos después de mucho tiempo de noviazgo evaluando el potencial de la marca a asesorar en este 2025.

Anoche muy tarde me quede pensando en la editorial del día de hoy y apareció de manera muy fuerte la palabra “Folklore” ese costumbrismo que está arraigado muy interno en formadores y algunos empresarios de la industria, aprendidos en décadas pasadas que siguen insistiendo en una industria que dio un giro respecto a la comunicación rotundo.

Una industria de la peluquería en la nueva década que no comenzó con la pregunta esencial que es “Por qué” debemos cambiar este costumbrismo y cuál será el reto a seguir para lograr más eficiencia en el sector trabajador y más confianza en el sector de consumidores (Clientes).

Las miradas del escenario del sector de la peluquería cambian según donde estés sentado y con quienes te rodeas, en mi caso en particular observo una peluquería que está siendo cosechada por marcas fuertes y peluqueros independientes que sus responsables tienen la obsesión de conformar buenos negocios y eficiencia creciendo todos los años y proyectando, por otro lado observo un círculo que esta con el “rulero” con una obsesión de seguir aceitando la máquina de crear Instructores o maestros de peluquería en algunas clases.

En unos días brindo una charla a colaboradores (empleados de franquicia) para anclarlos y romper el pensamiento Mágico de que pueden ser Maestros peluqueros, seducidos por los que dictan estos cursos mágicos que ellos mismos no logran resultados económicos enseñando.

Si por 12 meses se deja de vender cursos para convertirse en Maestros o instructores en algunas clases, la industria se acomodará nuevamente.
Rodolfo Urrea