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Relajación el sentimiento perdido

La industrialización del masaje donde encontrar una escuela o algún personaje que lo enseñe está a la vuelta de la esquina y la banalización de campeonatos donde los aplaudidores se convierten después en los nuevos maestros y gurúes del masaje, hizo perder poco a poco el sentimiento fundamental que conecta al profesional con el cliente.

En los 90 existía un masajista cada 100 personas, hoy en diferentes países y ciudades la friolera cifra de que cada 1200 personas un masajista muestra el desequilibrio ecológico de una industria que supo cuidarse de lo masivo y hoy  NO conoce como cuidarse a sí mismo.

La sobre oferta lo que produjo como lógica de mercado es que  los precios bajaron cinco veces, hoy aquellos que cobran un alto honorario por un masaje es que se posiciono de manera contundente y logro diferenciarse de los sobadores a los masoterapeutas.

La realidad del mercado nos dice que solo el 5% de un masaje es la producción de una estética y en los Spa por lógica esta estadística sube considerablemente (así debería ser) las expectativas de calidad de cliente y renta no se asocian al resultado que la marca de Spa quisiera.

Los que ganan en esta propuesta son los que instalan un concepto Premium que puede tener algunos componentes de rituales y diferenciar sus espacios al resto, sin olvidar que hoy lo más complejo es ¿Quién brinda el masaje?, donde No solo sus manos deben hablar sino una serie de habilidades blandas que hacen que ese cliente llegue a estar conforme.

Rodolfo Urrea