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La presencialidad más exigente

En este tiempo dictar un curso de manera presencial NO es una oportunidad, sino un gran compromiso de mostrar algo nuevo, algo contundente y que el profesional que escucha y observa pueda llevar a su sillón con sus clientas habituales esa experiencia.

La virtualidad lleno las cabezas de miles de seguidores, varios instructores que muestran sus trucos de magia por la pantalla del teléfono, cuando llegue la hora de lo presencial ese mismo publico querrá un truco nuevo porque casi todo lo observo.

Los instructores que se instalan en el escenario a repetir la misma obra de teatro que dieron varias veces corren el riesgo que el pulgar hacia abajo aparezca de manera silenciosa pero contundente por parte de los participantes.

Llegar a un lugar para dictar un curso ya no es un esnobismo o un gran acontecimiento como observo que lo presentan, es llevar una maleta imaginaria con nuevas herramientas de técnicas, experiencias y resultados a una generación de profesionales del sector de la belleza de diferentes edades que son más tecnológicos.

La puesta en escena es muy importante en significancia de inversión, si queremos que el sentido de la observación este activa donde el alumno (el profesional) instala su mirada, el lugar debe estar con una imagen acorde a lo que se presentara o todo o nada según dice el maestro internacional de la peluquería FS.

Los eventos y cursos privados que quedan en este 2024 en la región conocen las exigencias de lo presencial, donde las empresas deben estar presentes e impactar con su marca como lo están haciendo alguna de ellas en la apuesta en escena si es peluquería, el resto está en la experiencia aggiornada del que estará frente al escenario.
Rodolfo Urrea