La peluquería que se instaló “Bueno, rápido y barato”
En los últimos 10 años fortaleciéndose en pandemia los clientes que consumen peluquería se apropiaron del mercado, estableciendo ellos el valor de los servicios y como así también el nuevo comportamiento del sector, la industria de la peluquería, el cliente llega con una expectativa que parece simple un servicio porque así lo muestra el relato de los mismos peluqueros influencer en las redes sociales.
La nueva frase de consumo de los clientes es “quiero algo bueno, rápido y barato”, una fórmula, aunque tentadora, encierra una trampa peligrosa para el profesional de la peluquería por que en su gran mayoría lo lleva a bajar considerablemente el concepto de calidad que hace décadas atrás supieron conseguir y ofrecer.
Las primeras dos variables de: Bueno y barato no será rápido, la calidad requiere tiempo, atención personalizada y una técnica con saberes reales, se aborda temas como un corte preciso, un color rubio perfecto, un peinado de competencia que no se improvisa ni se acelera en sus tiempos de aprendizaje.
La variable Rápido y barato no será bueno, el cliente instalo el concepto despojado en su imagen y más las Barberías que instalaron el foco en clientes que buscan salir del paso y gastar lo mínimo en un corte, los peluqueros y Barberos expertos dicen que esta manera sacrifica el arte, el detalle y el verdadero valor del oficio que la misma industria por medio de cursos cortos, repetitivos e insalubres deja insatisfacción tanto en el cliente como en el peluquero.
La otra variable Bueno y rápido no será jamás barato, si un peluquero logra hacer un trabajo de excelencia en poco tiempo, es porque tiene años de experiencia, formación y dominio en el rubro, estos peluqueros representan solo un 11% de la industria que los clientes pagan sus servicios conociendo que el resultado lo vale.
La industria y gran parte de sus referentes ya no hacen esfuerzo en educar al cliente, en transmitir que la peluquería no es un favor o un servicio al paso sino un servicio profesional de calidad, el peluquero no vende minutos, vende confianza, estilo, transformación y resultados, en una peluquería que el cliente todo lo quiere “Bueno, rápido y barato”
Rodolfo Urrea