El cliente de una peluquería
Nos convertimos en clientes de peluquería desde nuestro nacimiento transitando toda nuestra vida por diferentes experiencias de peluqueros, que fueron en algún momento cómplices de secretos, psicólogos inconscientes como así también un coach motivacional diciéndote “Campeón que bien te quedo el corte”.
También es interesante que este amor no es para toda la vida, solo un 27% de clientes quedan a perpetuidad en un salón de peluquería, el resto más del 70% de los consumidores van teniendo diferentes categorías desde la mirada comercial a través del tiempo.
• Cliente Golondrina: comprador compulsivo de promociones, precios y evaluador “acreditado” de visitar toda nueva peluquería que abre sus puertas, es el que tiene como duración máxima tres visitas a una peluquería y después migra.
• Cliente social: el 95% son mujeres que buscan un salón de peluquería que su peluquero tenga escucha exclusiva para ellas, de esta manera No compra ni la ubicación, ni la imagen ni la técnica, compran al profesional que la atiende.
• Clientes de resultados: el 35% de clientes de peluquería son exigentes con su imagen y solo se acercan aquellos lugares que cubran las expectativas que ellos tienen, no evalúan la inversión del valor de los servicios, pero si los resultados.
• Clientes de pertenencia: esta es la categoría donde el cliente encuentra casi una completud en un salón, son los refugios que contienen, son encuentros íntimos y sociales, es el amor platónico entre el profesional y el cliente, son los que referencian el lugar y que siempre están dispuestos acompañar al peluquero en su negocio.
El cliente es el Rey, pero no siempre tiene la razón, el cliente de esta época está más informado de la moda que varios peluqueros, el famoso boca en boca se reemplazó por un compartir de una amiga a otra de Instagram de un peluquero que instalo una tendencia o sedujo con un reel.
Hoy los clientes en un gran porcentaje compran por las redes sociales y logran pertenencia por una red de contención humana y atención al cliente que profesional peluquero supo desarrollar.
Rodolfo Urrea