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Precio: La mala palabra

Cuando una clienta busca un precio para un servicio de peluquería o estética evalúa varias opciones como calidad, beneficios y resultados siendo este un proceso lógico del mercado de consumo en cualquier país donde nos encontremos.

Pero que sucede cuando un peluquero pregunta en las redes sociales en los grupos habituales ¿Cuánto puede cobrar? Se está mostrando que la industria esta descontrolada en un simple concepto que es el valor de un servicio.

“Hablemos sin saber” seria el nombre de un grupo de miles de peluqueros en diferentes países, donde las preguntas más insólitas aparecen y las respuestas son mágicas y absurdas en la mayoría de las veces por algo muy sencillo, se banalizo la industria diciendo al peluquero que puede aprobar ser un profesional con algunas respuestas en las redes sociales encontradas y la que paga los platos rotos son los clientes.

Precio no es lo mismo que valor y este último es el que marca el punto de partida en nuestros proyectos, que valor le estoy brindando a nuestros clientes desde el saber, experiencia y luego desde los servicios complementarios.

El que pregunta qué precio debe cobrar a su cliente está dentro de la categoría de “alumno reprobado” que se perdió las materias de estudio de los servicios que son distintivos como marca, los servicios que son con presupuestos por sus componentes y los servicios que jamás deberían estar en tu menú de belleza si NO estas experimentado.

Mientras en algunos grupos de peluqueros se discute sobre inversiones, estrategias de negocios, conceptos y formatos, motivación al personal, programas de reclutamientos, programas de recompensas, proyección de marca, en otros grupos alguien pregunta necesito que me digan cómo sacar mi miedo a cortar el pelo hace cuatro meses que me recibí de peluquera.

Miles de preguntas en los grupos que aparecen como modelos de broma en Tik Tok, mientras que en otros grupos aparecen solo algunas sugerencias de cómo mejorar notablemente el oficio.

«Si quieres instalarme un precio me quitas valor como profesional»
Rodolfo Urrea